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Huesca
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A LAS PUERTAS DEL ALCORAZ

Protesta de los ganaderos contra Nueva Rumasa

Arrojaron leche junto al campo de fútbol de Huesca, donde jugó el Rayo Vallecano, para denunciar que no cobran.

Fernando Luna, presidente provincial de Asaja en Huesca, arroja el contenido de una lechera junto al estadio del Alcoraz.
Protesta de los ganaderos contra Nueva Rumasa
RAFAEL GOBANTES

Ganaderos de la provincia de Huesca y trabajadores de la planta de Cacaolat en Utebo protestaron ayer contra Nueva Rumasa a las puertas del estadio del Alcoraz, donde se enfrentaban la SD Huesca y el Rayo Vallecano.

Los representantes del sindicato Asaja Huesca y de explotaciones ganaderas que sirven leche a varias de las fábricas de Nueva Rumasa desplegaron una pancarta reclamando el pago de las cantidades que se les adeudan desde hace más de cinco meses y que en algunos casos alcanzan los 70.000 euros. Para hacer más visible su protesta arrojaron leche al paso del autobús que trasladaba a los jugadores del equipo madrileño.

El partido de fútbol empezó a las 12.00, pero dos horas ya estaban allí los empleados de la planta de Cacaolat, perteneciente a Clesa, una de las diez empresas en preconcurso de acreedores. A través de una gran pancarta en la que se leía 'Señor Ruiz Mateos nosotros estamos preocupados ¿y usted?' expresaron su incertidumbre sobre el futuro de la empresa, con 106 trabajadores. «Hemos decidido movilizarnos para que la familia Ruiz Mateos actúe de una vez y no nos deje en esta situación», señaló Pablo Sanz, portavoz de los trabajadores de la factoría zaragozana.

La fábrica de Sali-Cacaolat funciona en Utebo desde hace 50 años, pero no se ha librado de la debacle que arrastra a todas las empresas del grupo Nueva Rumasa. «Llevamos toda a la semana completamente parados y no se vislumbra nada nuevo más que las noticias que van saltando», señaló Sanz. A Utebo no llega ni materia prima ni envases, solo la leche que todavía entregan los últimos ganaderos, muy poca y que se desvía a la planta de Barcelona.

«Que la familia se entere»

Con su protesta, los trabajadores pedían medidas para que se pueda gestionar una empresa que siempre ha sido viable. De hecho, el pago de sus nóminas está prácticamente al día. «El año pasado dio beneficios y ahora no hay dinero ni para pagar proveedores», se lamentaron. El objetivo de su viaje a Huesca era que «la familia se entere de que en Zaragoza hay 106 personas, que son los empleos directos, más los transportistas y 60 ganaderos que están en una situación crítica».

Una representación de estos ganaderos y del sindicato Asaja se unió a ellos para aguardar la llegada del autobús del Rayo Vallecano, donde algunos esperaban que también viajara la presidenta del club, Teresa Rivero. Pero la esposa de Ruiz Mateos entró al estadio cuando ya habían transcurridos 37 minutos de juego. Los ganaderos portaban lecheras y se colocaron haciendo barrera en la entrada del parquin del estadio.

Efectivos de la seguridad contratada por la SD Huesca les conminaron a retirarse, pero el presidente provincial de Asaja, Fernando Luna, se negó haciendo notar que estaban fuera del recinto. En ese momento ya habían llegado tres furgonetas de la Policía Nacional con agentes antidisturbios, que, afortunadamente, no tuvieron que intervenir.

Antes de los jugadores del Rayo llegaron al campo los autobuses de los aficionado madrileños. A ellos se dirigió, megáfono en mano, el portavoz sindical: «Estáis dando cobertura a quien debe dinero desde hace meses y muchos lo necesitan para comer». Ante estos, los hinchas levantaron los brazos y empezaron a gritar «¡Nosotros somos el Rayo!; ¡Rayo sí, Rumasa No!», lema que fue coreado y aplaudido por los ganaderos y los empleados de Cacaolat.

La Policía Nacional y los directivos de la SD Huesca vigilaban de cerca la protesta, que iba tomando mayores dimensiones al unirse a ella algunos de los aficionados del equipo visitante. A las 11.30 llegó el autobús de los jugadores y a su paso se vertieron muchos litros de leche, pero ni una gota ensució el vehículo. Esa era la consigna para evitar males mayores. "A pesar de lo que les están haciendo a nuestros ganaderos mantenemos la vía pacífica para demandar lo que es justo, aunque la verdad nos gustaría que existieran mecanismos para que estas situaciones no pudieran asfixiar a cientos de familias por la actuación de unas personas que se dedican a engañar a gente honrada", manifestó Luna.

El presidente de Asaja explicó que los ganaderos les han pedido ayuda porque muchos «necesitan el dinero para comer» ya que se les adeudan cantidades «muy importantes» que van generar «dramas familiares y a conllevar una reestructuración del mundo rural de la provincia de Huesca». Luna añadió que de las 85 explotaciones ganaderas que hay en Aragón, 60 están afectadas por los impagos de Nueva Rumasa.

En el Alto Aragón son siete los ganaderos que proveen de leche a las empresas alimentarias del grupo. «A dos de ellos se les debe 60.000 euros y al conjunto, dos millones», apuntó. Además de reclamar el pago, Asaja hizo un llamamiento al a administración «para que busque nuevas empresas a las que vender la leche porque si no, no tenemos dónde llevarla».

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