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COLEGIO PÚBLICO SANTIAGO APÓSTOL

Cruzada en el cole contra los piojos

Una madre protesta con un cartel ante el colegio de Grañén para exigir medidas contra la plaga.

Mancilla y Rivarés, ante el centro con el cartel que han elaborado.
Cruzada en el cole contra los piojos
P. P. A.

Con un cartel en el pecho en el que aparece un piojo gigante. Así se presentó el martes en el colegio público Santiago Apóstol de Grañén Sonia Mancilla, madre de una alumna, para denunciar las «continuas» plagas que afectan a la comunidad escolar del centro.

La mujer explica que tomó esta decisión después de que los responsables del colegio le negaran la posibilidad de colocar el cartel en el tablón de anuncios del propio edificio. Además de la imagen del parásito, Mancilla pedía en la octavilla una solución, solicitaba la colaboración del conjunto de la comunidad educativa e insistía en la importancia de evitar contagios. De hecho, según afirma, las plagas de piojos son habituales desde hace dos años y se han convertido en «un grave problema del que nadie se hace responsable».

Así, junto a su marido, Raúl Rivarés, reclaman que se impulse un protocolo de actuación eficaz, que reemplace al actual y que ofrezca un «verdadero remedio». En su opinión, es «insuficiente» enviar una comunicación sobre la existencia del problema, la fórmula habitual en estos casos, según explicaron fuentes de Educación del Gobierno de Aragón. En este sentido, piden que, al igual que sucede con un alumno que tiene fiebre, el centro debería «llamar a sus padres y enviarlo a casa hasta que su cabeza esté limpia». «No queremos ofender a nadie, cualquier niño puede coger piojos, pero si los tiene debería estar en casa», insiste Rivarés.

Del mismo modo, ambos alertan de los problemas de salud relacionados con la persistencia de estos parásitos, así como el gasto de energía y dinero que supone esta situación. En este sentido, recuerdan que el último tratamiento que tuvieron que aplicar a su hija, de 4 años de edad, y al resto de la familia supuso un coste aproximado de 120 euros. La denuncia de estos padres está basada en la «continuidad» del problema, que «se repite cada poco tiempo y supone un derroche de energía, tiempo y dinero».

Ante la imposibilidad de colocar el cartel en el acceso del colegio, Mancilla y Rivarés tienen previsto pegar el próximo lunes, tras las vacaciones de la Semana Blanca, decenas de copias idénticas en la fachada del edificio que hay frente al colegio y de cuya propietaria ya han obtenido el permiso. «Nuestro objetivo es que la gente se conciencie y que se ponga remedio», afirman. De hecho, el cartel plantea varias preguntas en esta dirección: «¿A quién le gusta tener a estos visitantes en la cabeza de sus hijos o en los enseres de casa?».

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