Despliega el menú
Huesca
Suscríbete

BAILE

Un fin de semana al ritmo de la pachanga reúne a 280 'salseros'

La VII edición de Oscasalsa se clausuró ayer con una fiesta en la sala Edén.

Varios participantes bailan salsa en uno de los talleres.
Un fin de semana al ritmo de la pachanga reúne a 280 'salseros'
JAVIER BLASCO

Un giro, tres pasos, otra figura y vuelta a empezar. Unas cincuenta personas repetían el sábado en el pabellón del parque los movimientos que realizaban los monitores del VII festival de Oscasalsa, al que se apuntaron más de 280 personas. Fue solo el principio de un encuentro, que se clausuró ayer, y que ha girado en torno a la pachanga, baile de influencia cubana o puertorriqueña. A esos participantes hay que sumar aquellos que solo acuden a las fiestas nocturnas, que se calcula que rondan los 600. Y es que la oferta es cada año más variada: talleres sobre diferentes estilos de salsa, conferencias y clases teóricas componían el programa de esta nueva edición.

«Hemos hecho una coreografía individual y a continuación otra en pareja, que era muy larga y difícil», comentó Estela Salinas, que se apuntó con otras dos amigas en el nivel intermedio y avanzado al festival. El congreso salsero empezó este viernes con un taller de pachanga y un concierto de Bloque 53, que supone la primera vez que se ofrece música en directo en Oscasalsa. «Dos de nosotras ya íbamos a clases de salsa, y decidimos venir porque nos dijeron que estaba muy bien. Nos lo estamos pasando genial y los profesores son estupendos. El año que viene repetiremos la experiencia», apuntó Estela Salinas, junto con sus otras dos compañeras.

«Oscasalsa nace de la pasión en febrero de 2005, porque en Huesca no había movimientos de este tipo», contó Cristina Zabaleta, una de las organizadoras. «Tuvo buena acogida e incluso vino gente de fuera. Poco a poco fue creciendo, y se ha convertido en un congreso referente de España», contó Zabaleta. Hay participantes que vienen de todos los puntos de la provincia, Zaragoza, Barcelona, Logroño, Vitoria, Valencia y Madrid. «Yo voy a clases de salsa desde hace un año en Logroño. Es la primera vez que vengo, pero mis compañeros ya lo conocían. Estoy encantado con el nivel de los profesores», comentó José Francisco Sánchez, que llegó el sábado desde Lodosa.

Además de talleres, como el de hip hop salsa, boogaloo, o ritmos y bailes caribeños, también ofertaban clases teóricas y conferencias, «con el fin de potenciar la relación entre la música y el baile», explicó Zabaleta. Tras los cursos llegó la fiesta de despedida, que se celebró ayer en la sala Edén, con DJ Santy Monteaga.

Etiquetas