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Huesca
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GASTRONOMÍA

La lluvia no logra deslucir un nuevo éxito de Trufa-te en su viaje a Aínsa

Ocho restaurantes sirvieron 10.000 tapas, 2.000 más de las previstas inicialmente. La mayoría de estas delicias en miniatura se agotaron en menos de tres horas.

Patata rellena asada con trufa, del Mora de Nuei.
La lluvia no logra deslucir un nuevo éxito de Trufa-te en su viaje a Aínsa
M. PARDINA

La plaza Mayor de Aínsa fue escenario ayer de un nuevo éxito del certamen itinerante Trufa-te, organizado por la Diputación Provincial de Huesca. La degustación popular de trufa atrajo a miles de visitantes, que consumieron finalmente 10.000 tapas, 2.000 más que las que tenían previsto preparar inicialmente los ocho restaurantes participantes del casco histórico de la villa con los 10 kilos de hongo que recibieron. Las delicias estuvieron regadas con 500 botellas de vino de la D. O. Somontano, agua Vilas del Turbón y cerveza San Miguel.

La expectación fue tal que la plaza medieval estaba abarrotara del público al mediodía. A pesar de la lluvia, la mayor parte de las tapas se terminaron en menos de tres horas, provocando el malestar de algunos visitantes que se habían desplazado desde fuera de la comarca para disfrutar de una jornada gastronómica y que ni siquiera tuvieron la oportunidad de adquirir los tickets (2,5 euros por dos tapas y una consumición).

Sobre las 13.30, la lluvia comenzó a caer y la gente buscó cobijo bajo los porches de la plaza, entre las cocinas improvisadas de los restaurantes. Tan solo algunos pocos valientes ataviados con chubasqueros se atrevían a saborear estas delicias en una de las mesas colocadas para la ocasión.

Pronto los restauradores fueron cubriendo sus cazuelas vacías y anunciando que las tapas no daba más de sí. La de Casa Fes fue la primera en terminarse, una receta a base de la ternera pirenaica estofada con rallado de trufa.

Además, las inclemencias del tiempo impidieron a muchos realizar la cata olfativa que ofrecía el Restaurante Callizo antes de degustar la trufa en dos secuencias, presentada en forma de canelón.

Las croquetas de ceps y trufas del bodegón de Mallacán estuvieron también muy solicitadas y por ello los comensales tuvieron que aguantar con paciencia la cola.

Algo más ágil era el puesto del Albergue Mora de Nuei, que elaboró una patata rellena con sardina arenque y que fue del gusto de muchos asistentes. Junto con la patata, la cebolla babosa pudo ser saboreada por los menos madrugadores. A modo de 'calçot' catalán, la cebolla de Sobrarbe se presentaba en un vasito con una rica salsa elaborada a base de trufa, nata líquida, sal y pimienta.

El postre de esta edición fue el gran éxito del día que fue degustada por la mayoría de los presentes. El restaurante El Portal presentó una espuma de castañas con ralladura de trufa y buñuelo de chocolate caliente que sorprendió a vecinos y visitantes. Con la colaboración de sus vecinos los cocineros del Callizo ampliaron el número las tapas para que nadie se quedará sin el mejor colofón, una bola llena de chocolate que se deshacía en la boca, bañada de un yogur de castañas.

Además de la degustación de tapas, la jornada estuvo amenizada por Trunfadors, un grupo de música tradicional formado por varios miembros de la Ronda de Boltaña y que eligió este nombre para la ocasión.

Vendidos 8 kilos de trufa

El público, además de poder conocer las técnicas de truficultura o cómo trabajan los perros truferos, pudo adquirir trufa fresca en el espacio de la Asociación de Recolectores y Cultivadores de Trufa de Aragón, que se trasladaron excepcionalmente desde Graus hasta Aínsa, y que también agotaron los 8 kilos de este 'diamante negro' que tenían a la venta.

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