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NATURALEZA

Los árboles más singulares, en una guía de bolsillo

Una iniciativa organizada por la localidad de El Grado, que aseguran que «ha echado buenas raíces y ha dado gratificantes frutos».

Olivo monumental de El Grado, con un cartel de información acerca de su singularidad.
Los árboles más singulares, en una guía de bolsillo
AYUNTAMIENTO DE EL GRADO

Cuando me acuerdo de Joaquín Paricio, el alcalde de El Grado, lo relaciono con quien yo llamo «el hombre que pensaba en los árboles», tal vez creando un paralelismo con ese bonito libro con moraleja que es 'El hombre que planta árboles', de Jean Giono, obra ampliamente difundida y traducida a trece idiomas. Y es que Paricio es un hombre dinámico que además de ejercer de primer edil en este municipio -donde destaca una gran presa de agua, o la organización de un concurso internacional de parchís-, es también un hombre sensible hacia la naturaleza que ha sabido poner en valor el encanto de los árboles más singulares y ancianos que hay en los núcleos de su término municipal: El Grado, Enate, El Poblado, Artasona y Coscojuela de Fantova.

Desde 1998 en El Grado vienen organizando un Concurso Anual de Árboles Singulares del Municipio. Es una iniciativa que como ellos mismos dicen «ha echado buenas raíces y ha dado gratificantes frutos». Dicho concurso consiste en localizar en cada edición los mejores ejemplares de una determinada especie y que tiene por objetivo animar a los vecinos y amigos a recorrer los montes, a valorar la riqueza medioambiental que nos rodea y a favorecer su conservación.

Han sido 13 años de búsqueda, y eso ha permitido inventariar interesantes ejemplares de las siguientes especies: enebros o chinebros, quejigos o caxicos, almeces o litoneros, encinas o carrascas, pinos, chopos, olivos, nogales, almendros, cerezos, granados, serbales o cerolleras y parras?

Ahora todos esos árboles singulares, dignos de ver y admirar, aparecen recogidos en una pequeña guía de bolsillo que, con 64 páginas, ha editado Prames y el Ayuntamiento de El Grado, con la colaboración de la Diputación. Aquí aparecen la cebollera del monte Zanconas, el cerezo de la Huerta Nueva de Artasona, un almendro propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro o un olivo centenario propiedad de Aurelio y Eloy Valdovinos. Cada uno lleva una ficha con datos sobre su propiedad, altura, perímetro del tronco, diámetro de la copa, acceso, información añadida sobre la especie, y también el premio obtenido en el concurso.

A los ejemplares inventariados en estos años, se suman otros árboles notables que por pertenecer a otra especie diferente aún no han sido objeto de concurso, pero que igualmente merecían aparecer en este librito: es el caso de los cipreses del cementerio y de un notable platanero que se encuentra en la cuneta de la carretera entre la central eléctrica y el barrio bajo de El Grado.

Joaquín Paricio explica que «la singularidad de estos árboles es una mezcla de sus dimensiones, emplazamiento, estado de conservación o arraigo en la población, no siendo siempre necesario que se dé la espectacularidad del ejemplar como principal rasgo».

La guía recién editada incluye al final un apartado práctico de mapas y localización de cada árbol, con información sobre la ruta en El Poblado, a través de la cual en cerca de una hora de duración se pueden descubrir hasta 50 especies diferentes: pino, palmeras, tilos, sauces, cedros, fresnos, falsas acacias? y hasta un árbol del paraíso. Así, al menos por una mañana haremos como Joaquín, pensaremos en los árboles y en lo que estos seres vivos habrán visto a lo largo de su dilatada existencia.

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