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Bajada en los cámpines acentuada por el cierre de Bielsa

Las áreas de acampada del Pirineo recibieron el año pasado 225.777 turistas.

El cierre del túnel de Bielsa, que estuvo clausurado 154 días por obras, la competencia ilegal, las ofertas de otros sectores turísticos y las inclemencias meteorológicas. A estas cuatro causas atribuyen desde la Asociación de Cámpines de Aragón la bajada de clientes del 4,3% registrada el año pasado en las 63 áreas de acampada del Pirineo. Según el INE, recibieron 225.777 turistas. El descenso fue mayor entre los clientes extranjeros (-6,1%) que en los españoles (-3,6%). En total, las pernoctaciones cayeron un 5% hasta las 725.000 y la estancia media también se redujo a 3,21 días.

La secretaria de la asociación, Marian Echegaray, reconoce que el descenso de visitantes españoles es consecuencia directa de la situación económica, «porque la gente cada vez se mueve menos». Además, rechaza el tópico de que la demanda de los cámpines tenga que crecer por la crisis. «Es un modo de vida, algo cultural, y si no te gusta, no vas a ir por mucha crisis que haya», recalca.

Mientras, la explicación del bajón extranjero se debe, sobre todo, al cierre de Bielsa ya que Sobrarbe suma casi la mitad de las 23.837 plazas del Pirineo. «Hizo mucho daño que estuviera cerrado tantos días», subraya Echegaray.

Las previsiones para 2011 son una incógnita. Uno de las factores que influirá será la climatología, sobre todo en el turismo extranjero. «Los holandeses o franceses, por ejemplo, bajan al sur en busca del calor, pero si en los Alpes hace buen tiempo, se quedan allí y así se ahorran los 1.500 kilómetros de caravana y más con lo que ha subido la gasolina», dice.

Marian Echegaray también denuncia la competencia ilegal y en este sentido asegura que el verano pasado se dejaba hacer noche a 100 caravanas en el parquin de entrada a Ordesa mientras los 7 cámpines que hay alrededor de Torla no estaban llenos. «Nadie hizo nada para evitarlo», critica.

Por último, no comparte que algunos empresarios optaran el año pasado por «tirar precios» para captar clientes «porque hubo hoteles de cuatro estrellas que vendían habitaciones a 50 y 60 euros y eso, claro, nos afecta a todos».

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