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Medio Ambiente

Huesca controla la población de estorninos mediante la poda de árboles

Los expertos confirman que los disparos de catucho y la poda de árboles son las soluciones más «eficaces» para reducir la población de este ave.

Estorninos en Huesca
Huesca controla la población de estorninos mediante la poda de árboles
R. GOBANTES

La ciudad de Huesca ha conseguido controlar la población de estorninos mediante la poda de árboles y la sustitución de los más altos por otros más pequeños. Esta ha sido una de las afirmaciones que se ha escuchado en la lectura de conclusiones del congreso sobre 'Plagas y organismos nocivos en espacios urbanos', que hoy se ha clausurado en el Palacio de Congresos de la capital altoaragonesa.

Gracias a la poda de los árboles la población de estorninos en Huesca se ha reducido de 7.000 ejemplares en 2005 a los 3.000 que actualmente permanecen en la ciudad. Después de probar unos 30 métodos distintos para ahuyentarlos, se ha llegado a la conclusión de que el único realmente efectivo es el disparo de cartuchos con escopeta, a pesar de que a este método se han llegado a acostumbrar las aves, como ha explicado Agustín Perdiguer, especialista en control de vertebrados perjudiciales del Gobierno de Aragón.

Perdiguer ha trasladado que «el método más efectivo tras la poda es el de escopetas de cartucho, que es el que más les asusta, les genera más miedo que el resto de sistemas, a los que se acostumbran».

Ha añadido que hay que hacer menos atractiva la ciudad, hay que podar y sustituir los árboles, para que estas aves no regresen. «Lo más eficiente sin ninguna duda es modificar el medio, es decir, podar los árboles y si es necesario sustituirlos árboles por otros más pequeños», ha dicho.

Otra de las conclusiones del Congreso se ha centrado en la creación de dormideros artificiales fuera de la ciudad para sacar a los estorninos del entorno urbano. En esta segunda y última jornada también se ha puesto de manifiesto que para la eliminación de ratas y otros roedores en las ciudades, el método más efectivo son las trampas que permiten la entrada del animal pero no su salida, puesto que al resto de elementos terminan acostumbrándose.

El director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, ha sido el encargado de leer la conferencia de clausura de este congreso, al que han asistido doscientas personas.

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