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JUSTICIA

El yerno del anciano de Torrente de Cinca confiesa en la reconstrucción de los hechos que lo mató

El sospechoso y su mujer, que fue detenida el pasado miércoles junto a él en La Pineda, pasarán hoy a disposición judicial en Lérida.

Los detenidos, en el centro, a su llegada al funeral del anciano.
El yerno del anciano de Torrente de Cinca confiesa en la reconstrucción de los hechos que lo mató
P. PUéRTOLAS

Negó el crimen en los sucesivos interrogatorios a los que había sido sometido desde el pasado 5 de diciembre, pero ayer J. B., yerno del anciano de Torrente de Cinca que ese día apareció muerto a golpes en una finca agrícola de Massalcoreig, confesó que fue él quien lo mató. Así lo reconoció en la reconstrucción de los hechos en la que participó junto a su esposa e hija de la víctima, G. M.. Ambos fueron detenidos el miércoles en La Pineda (Tarragona) como supuestos autores del homicidio, y a lo largo de la mañana de hoy prestarán declaración ante el juez en Lérida.

Fuentes próximas al caso -que permanece bajo secreto de sumario- explicaron que en las distintas declaraciones que le tomaron los Mossos d'Esquadra desde que sucedieron los hechos, el hombre había sostenido en todo momento su inocencia e incluso había llegado a apuntar la posible implicación de algún 'ocupa' que hace meses se cobijaba en la caseta de la finca, que J. B., natural de Massalcoreig, habría heredado de su familia y que precisamente el suegro, Esteban Moret, de 84 años, había salvado hace tiempo de ser embargada.

ADN y otros indicios

Pero el yerno no contó con que los restos de su ADN que quedaron en la barra de hierro con la que el anciano supuestamente fue golpeado en la cabeza, antes de ser arrastrado hasta una arqueta de riego, finalmente le delatarían. Así, pese a que los investigadores sospecharon desde el primer momento del entorno más cercano de la víctima y a que detectaron algunas contradicciones en los relatos del hombre y de su esposa, ha sido necesario esperar a los resultados de los análisis científicos para disponer de las pruebas que incriminarían al matrimonio arrestado. No obstante, fuentes de la investigación aseguraron ayer que los restos biológicos en el arma homicida, encontrada en el lugar de los hechos, no son los únicos indicios que apuntan en la misma dirección.

Lo que de momento se desconoce es el grado de implicación de la hija del fallecido, si bien algunas fuentes han apuntado en los últimos días que podría haber actuado como cómplice o encubridora. En este sentido, cabe recordar que los agentes también trabajaban con la hipótesis de que en el crimen hubiera participado más de una persona, puesto que, tras ser golpeado en el almacén de la finca, el cuerpo del hombre fue trasladado durante varias decenas de metros hasta el depósito en el que apareció.

Según la versión inicial de los ahora detenidos sobre lo ocurrido en la tarde del pasado 5 de diciembre, ellos se encontraban recogiendo olivas en la finca mientras el hombre realizaba otras labores en la casa de la hacienda, pero en un momento dado regresaron al inmueble y no lo encontraron, por lo que iniciaron su búsqueda y finalmente lo localizaron con medio cuerpo dentro de la arqueta y con graves heridas en la cabeza. Avisaron a los equipos de emergencia, que en la primera inspección ya constataron que las lesiones que presentaba eran «incompatibles con una caída», por lo que los Mossos pusieron en marcha la investigación que ha conducido al arresto de J. B. y G. M.

Dudas antes de la confesión

Hoy por la mañana ambos comparecerán ante el juez, que, tras escuchar sus declaraciones, deberá decidir si los envía a prisión o los deja en libertad. Ayer, los dos participaron en la reconstrucción de los hechos que se llevó a cabo en la finca, y en la que, además de los agentes de la policía autonómica, estuvieron presentes la juez de Lérida encargada del caso, el fiscal y el abogado de los arrestados. Fue en ese escenario donde el yerno, tras comenzar a dudar sobre sus testimonios anteriores, acabó confesando ser el autor del crimen.

Lo que de momento no ha trascendido son los motivos que habrían llevado a la pareja a acabar con la vida del anciano, con el que convivían en su casa de Torrente desde que el hombre enviudó, hace 4 o 5 años. Con ellos también vivía la hija de la pareja, de unos 27 años.

En Torrente hacía semanas que no veían a ninguno de los tres, puesto que al parecer se encontraban pasando unos días en el apartamento de La Pineda (Tarragona) donde el pasado miércoles fueron detenidos el yerno y la hija del anciano, que era el propietario del inmueble. También poseía un piso en Fraga en el que vivió la pareja hasta que se trasladó con su hija a Torrente.

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