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Biescas inicia la recuperación de la 'Ruta de los búnkeres' en la antigua Línea P

Se ha señalizado la zona y en un futuro se quieren hacer accesibles las fortificaciones.

Más de 30 personas participaron en la excursión guiada.
Biescas inicia la recuperación de la 'Ruta de los búnkeres' en la antigua Línea P
AYTO DE BIESCAS

Biescas cuenta desde hace unos días con un nuevo atractivo turístico, un uso muy distinto al que motivó la construcción, en los primeros años del Franquismo, de varios refugios militares en la zona, incluidos en la denominada Línea P.

Tras décadas en el olvido, el Ayuntamiento acaba de concluir la señalización de la 'Ruta de los búnkeres', que parte de las proximidades del fuerte de Santa Elena y discurre por el espacio multiaventura de Polituara para descubrir algunos de estos elementos fortificados, construidos en los años 40 y 50 del pasado siglo para blindar el paso desde la frontera, ante el temor del régimen de Franco a una posible invasión por parte de las tropas aliadas.

En el conjunto de la oferta cultural, de ocio activo, senderismo? el Ayuntamiento de Biescas, según explica el alcalde, Luis Estaún, ha valorado "el potencial de este patrimonio, que además se encuentra enclavado en una zona de elevado interés ambiental y que ya cuenta con importantes equipamientos culturales y deportivos como es Santa Elena, con la ermita, fuerte, vía ferrata, camino adaptado, etc.".

Así, en colaboración con la Diputación de Huesca, se ha realizado una primera intervención con la instalación de dos paneles informativos. El primero explica qué es la Línea P y se ha instalado al inicio de la ruta, mientras que el segundo se sitúa a medio camino, frente a una de las fortificaciones más importantes, destinada a albergar un cañón anticarro.

En concreto, las instalaciones que se han señalizado corresponden al 'Núcleo de Resistencia 106' que, con 16 asentamientos fortificados, es uno de los 20 en los que se estructuraba esta línea en Aragón, que consta en total de más de 4.000 puestos militares que se construyeron desde 1944 hasta finales de los años 50 a lo largo de los 415 kilómetros de frontera pirenaica, configurando la mayor obra fortificada de la Península Ibérica y la más importante levantada en Europa con posterioridad a la II Guerra Mundial.

Según explican desde el Ayuntamiento, una característica común de estas obras es que se encuentran perfectamente mimetizadas con las rocas y la vegetación de la zona, lo que unido a la falta de mantenimiento y la escasa documentación existente (todavía están catalogadas como secreto militar) hace que muchas de estas construcciones pasen desapercibidas. Por ello, en una segunda fase se pretende desbrozar y limpiar las más cercanas a Biescas y hacerlas accesibles para complementar la visita.

La ruta se abrió con una excursión guiada por José Manuel Clúa Méndez, el más reconocido investigador sobre esta línea en Aragón, en el marco de las Jornadas Culturales de la Asociación Erata.

La iniciativa de Biescas no es única. Sallent ya puso en marcha una experiencia similar hace 9 años, y en Canfranc se organizan en verano campos de trabajo.

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