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Onésimo, al asalto de su querida Pucela

El Huesca busca consolidar su juego con una victoria ante un conjunto histórico del fútbol español.

Onésimo, en la imagen, vuelve hoy a Valladolid con el objetivo de que el Huesca siga sumando puntos.
Onésimo, al asalto de su querida Pucela
RAFAEL GOBANTES

Valladolid puede constituir un punto de inflexión en la trayectoria del Huesca. Si se gana al conjunto pucelano no solo se daría un golpe de efecto importante, sino que se le adelantaría en la clasificación, el cuadro azulgrana se asomaría a los puestos nobles de la tabla y se abriría una brecha mayor con el descenso. El partido comienza a las 18.00, con las cámaras de Aragón TV en directo. La enorme igualdad que hay en la categoría, sin embargo, propiciaría estrecheces en caso de derrota. La distancia con la parte baja es de solo tres puntos -el Alcorcón marca la frontera- y ese margen podría estrecharse dependiendo de lo que hagan otros equipos implicados en la zona caliente.

El Huesca tiene la oportunidad de consolidar una reacción que ya es un hecho, pero que no le ha dado tanto rédito como se ha hecho merecedor por culpa de tantos empates, sin duda imputables al déficit en los goles a favor.

Una derrota en trece partidos y ocho sin saber lo que es perder ha aumentado exponencialmente la confianza del bloque en sí mismo. Hay un patrón identificable, hay movimientos automatizados, hay, en definitiva, un equipo con un modelo de juego definido. Y al que los rivales respetan porque lo consideran muy rocoso.

Onésimo ha entendido bien, como hiciera Antonio Calderón el año pasado, que si no hay acierto arriba es preceptivo nadar y guardar la ropa, en espera de que suene la flauta. Camacho y Gilvan, con ocho goles en los últimos dos meses, han sido los principales flautistas, pero al concierto deben sumarse otros solistas llamados a regentar un papel más protagonista esta temporada.

El técnico vallisoletano vuelve a casa. Onésimo ya tuvo un amargo regreso en la Copa del Rey, cuando su equipo cayó eliminado por un absurdo penalti, en unas manos involuntarias de Molinero. La liga será otra historia seguro.

Las cuentas no salen en Pucela, donde a estas alturas esperaban estar mejor clasificados y no en mitad de tabla, con muchos proyectos en teoría más modestos que hay por delante y otros también humildes como el del Huesca, pisando los talones. Abel Resino reemplazó en el cargo a Antonio Gómez y de momento no se enderez el rumbo como se preveía. Tiempo tiene por delante.

El Huesca tiene la baja segura del sancionado Sorribas. El de Abella estaba entrando en el trivote de Onésimo con gran asiduidad. Su equilibrio defensivo es un lujo que por fin está encontrando recompensa. Lo normal es que Sastre, Bauzá y Helguera regenten ese triunvirato que cierra espacios y fabrica vías de salida.

En espera de si Gilvan juega o no -ha hecho dos entrenamientos con el equipo, aunque en Brasil tenía tarea encomendada-, Camacho y Roberto serán las referencias ofensivas. Se intuye una conexión creciente entre ambos, que ojalá permita al madrileño retomar el camino del gol que encontró y abandonó en Jerez, escenario de sus dos únicos goles.

El equipo azulgrana pretende jugar con la ansiedad del rival. Sabe que es una plaza en la que el público, si pasan los minutos, se impacientará con sus jugadores. Ahí el Huesca debe manejar los tiempos, mostrarse compacto y enseñar los dientes en rápidas transiciones. Además de Onésimo, Marcos también vivirá un choque especial. En Copa no jugó, aunque se le tributó un homenaje. Por eso en esta ocasión será la primera vez que no se sienta cómplice de su Pucela de toda la vida.

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