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Huesca
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VÍCTIMAS

“El que mató a mi hijo es un asesino, sabía perfectamente lo que hacía”

Familiares y amigos increparon a Víctor Gómez a su llegada a la Audiencia.

Julia Bernad, sentada entre el público, abraza la foto de su hijo en la que pide Justicia.
?El que mató a mi hijo es un asesino, sabía perfectamente lo que hacía?
RAFAEL GOBANTES

Abrazada a la foto de su hijo muerto, con la palabra “Justicia” impresa. Así transcurrieron para Julia Bernad las dos horas y media de la primera sesión del juicio contra el conductor que el 28 de julio de 2007 mató a su hijo Benito Ríos. No se cruzó con el acusado, ni siquiera lo miró a la cara, “solo merece mi desprecio”.

Esta madre coraje simboliza el dolor de las familias de los dos fallecidos -la de Ángel Javier Pérez Porte no está personada en la causa- , y de los ocho heridos atropellados a las puertas de la discoteca de Huesca. Al grito de “Asesino, asesino” allegados de Benito expresaron su indignación increpando a Víctor Manuel Gómez cuando el acusado llegó a las 9.30 a la Audiencia esposado y bajo fuertes medidas de seguridad. Desde hace tres años y medio está en prisión preventiva en la cárcel de Zuera. Él intentó ocultar su rostro con la capucha de la sudadera y solo se la quitó mientras prestó declaración. En el interrogatorio se mostró sereno, e incluso rectificó a algún abogado.

Julia Bernad llevaba la foto porque quería que su hijo estuviera presente de alguna manera en el juicio contra el conductor que lo mató. Primero pensó en acudir a la sala con sus cenizas, “pero por seguridad, como la urna lleva metal, no me las dejaban pasar”. “Iré todos los días”, aseguró, aunque suponga un sufrimiento. Su hija, Cristina, estuvo frente a la Audiencia, pero prefirió no entrar en la sala de vistas.

“Venganza”

“El que mató a mi hijo es un asesino, sabía perfectamente lo que estaba haciendo, no es que fuera contra mi hijo, pero iba a hacer mal, a esa velocidad y por esa carretera …”. Recordó que al acusado “no lo dejaron entrar a la discoteca, por eso o por lo que fuera dijo que se acordarían de él. Me lo contaron los que habían estado allí”. Unas palabras que explican por qué un familiar reprochó a Gómez a la salida de la Audiencia que actuara “por venganza”.

Cuando acabe el juicio, “lucharé por cambiar la ley”, declaró la madre de Benito Ríos, una ley “que ha permitido que a una persona así le dieran el carné de conducir y estuviera en la calle”, en referencia a los antecedentes del acusado -él mismo reconoce un trastorno social de la personalidad y cuando ocurrió el accidente estaba en tratamiento psiquiátrico con fármacos y sabía que no podía beber alcohol-; y una ley que mantiene “un sistema penitenciario que no es castigo”. “¿Cómo viven los que van a la cárcel? ¿Qué pena es esa? Tienen privada la libertad, pero yo la tengo más privada todavía, vivo en la tortura, él no la sufre”. En su opinión, el conductor fue “la mano ejecutora que mató a mi hijo, como podía haber matado a otro, pero cuántos culpables hay detrás”.

Tres años después del accidente, la familia de Benito mantiene un pequeño altar con una foto y flores en el lugar donde perdió la vida. En esta curva se quedó su juventud y la de Ángel Javier Pérez Porte, y se truncó la de varios heridos, con secuelas permanentes.

Menos expectación

Pese a la repercusión que en su día tuvo el caso, ayer entre el público solo había unas 30 personas, la mayoría familiares y amigos de Benito Ríos. Sí hubo un importante despliegue mediático, con 65 periodistas acreditados, y de agentes de Policía. La expectación estaba lejos de la que despertó hace poco más de un año el juicio por el crimen de Fago, al que acudieron medios de todo el país.

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