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El mejor Huesca para detener al mejor equipo

Los azulgrana ponen a prueba su buen momento con la visita del líder. Jokin puede ser la principal novedad.

David Bauzá se dispone a chutar ante la mirada de Jokin Esparza durante el entrenamiento de ayer por la mañana en el Pirámide.
El mejor Huesca para detener al mejor equipo
RAFAEL GOBANTES

Pinta una tarde extraordinaria de fútbol por los cuatro costados. Acude al Alcoraz el mejor equipo de Segunda División en vísperas de enfrentarse al Barcelona en la Copa del Rey y tras exhibirse en Getafe. El Betis es otro de esos rivales que, por desgracia, dejarán pronto de enfrentarse al Huesca. No son de esta categoría. Su mundo está entre la elite. Habrá que disfrutar mientras se pueda de este privilegio y, por qué no, ambicionar los tres puntos. A esto aspiran los azulgrana, a dar un revolcón a un contrincante de calidad incontestable, pese a sus bajas.

Los verdiblancos temen este viaje al Alto Aragón. Será porque Pepe Mel conoce las incomodidades inherentes al Alcoraz, donde sabe lo que es ganar y perder con el Rayo Vallecano. O por las habituales trabas que un cuadro con calidad encuentra en un oponente rocoso. O, sobre todo, porque el Huesca se encuentra en un buen momento. La victoria en Huelva le disparó hacia el objetivo de cazar al final de la primera vuelta la media de puntos que otorga la permanencia. Perdieron por última vez en Córdoba, hace dos meses, y en casa se mantienen invictos desde octubre. Los de Onésimo están corrigiendo un inicio negligente, pero consideran que tienen una cuenta pendiente con una afición que solo les ha visto imponerse al Alcorcón. Y una alegría con el Betis sería mucha alegría.

Es una cita a la altura de las del Zaragoza o la Real Sociedad en las pasadas campañas. Por encima de las estrecheces goleadoras y de los refuerzos que están por llegar, los oscenses ofrecieron la semana pasada las virtudes que han madurado su juego: oficio, garra, intensidad. Bienes que, de ponerse en juego ante los béticos, elevarán tanto sus prestaciones como las posibilidades de rascar algo positivo. Las bajas pueden resultar un hándicap para los sevillanos, si bien Onésimo ya avisó de que cuando se trata de plantillas de tal calibre, tan superiores al resto, no hay muchos caídos por los que derramar una lágrima. Si acaso, por lo sentimental, en el caso de Chechu Dorado.

En los locales se sigue sin contarse con Gilvan, pendiente de regresar a España. Ya acumula una semana de retraso por unos problemas burocráticos que el club definió como ajenos a su potestad. Una lástima que el brasileño se pierda esta fiesta. Por lo que se ha atisbado en los entrenamientos de los últimos días, Onésimo podría apostar por parte del bloque que salió victorioso del Nuevo Colombino. Paradójicamente, sin su goleador, Ochoa, pero sí con la posible novedad de Jokin. El navarro, con unos buenos minutos en Huelva, se ha ganado la oportunidad, y debería aprovecharla. Todavía acumula pocos minutos en la liga. En la defensa podría reincorporarse Echaide tras su sanción, aunque también cabe que Helguera repita como central, con lo que Sorribas, Sastre y Bauzá conformarían de nuevo el trivote del centro del campo.

Será un Betis a medias sin Emana, Chechu Dorado, Salva Sevilla o Belenguer, pero con ese demonio bien conocido por aquí que responde al nombre de Rubén Castro. Ese es su principal peligro en el día en que se reencuentra en El Alcoraz con Roberto García, con quien formó aquella inolvidable dupla del primer año en la categoría de plata. Le acompañará otro que no es cojo, Jorge Molina, con seis goles por trece del canario. La única forma de pararlos es que el Huesca sea fiel a sí mismo. Y se espera el fuerte empuje de la grada. La ocasión lo merece.

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