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Huesca
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Blog - Tinta de Hemeroteca

por Mariano García

EDUCACIÓN

Historias reales para una conducción segura

Alrededor de 1.500 estudiantes participaron ayer en el Road Show, una representación real dirigida a los jóvenes con un claro mensaje: alcohol y drogas al volante son como un cóctel letal. Los relatos de policía, bomberos, médicos y de un parapléjico sobrecogieron a los chicos

Todos los participantes en la dramaturgia tras la finalización.
Historias reales para una conducción segura
RAFAEL GOBANTES

Nos avisaron del choque entre una moto y un turismo. Pintaba mal, muy mal. El minuto que tardamos en llegar al lugar del suceso fue eterno. Una vez allí encontramos al motorista tendido en el suelo. Y su amigo paraba de gritar: "¡Javi no me jodas, no te mueras!". Son imágenes y gritos con los que convive desde hace varios años Michel Pascual, subinspector de la Policía Local de Huesca. "A veces me despierto a media noche, me vuelve todo a la cabeza y no puedo volver a dormirme". El chico, al que él había conocido el día anterior, había muerto en el fatal accidente.

Con la voz enturbiada por la emoción, esta es la historia que Michel Pascual relató a 1.500 jóvenes de Bachillerato, Formación Profesional y Universidad, a los que trató de convencer de que al volante hay que tenerle un respeto, y que el alcohol y las drogas pueden convertirse en un cóctel letal. Pero su intervención era tan solo una parte del Road Show que ayer llenó dos veces el Palacio de Congresos de Huesca, una dramatización en la que se mezclan imágenes impactantes con historias reales contadas por aquellos que acuden al lugar de un accidente: policía, bomberos y médicos. También contaron sus vivencias una neuróloga y Francisco Ureta, para el que, tras un accidente de moto, la silla de ruedas es su inseparable compañera.

Fue una hora de espectáculo cuyo objetivo no es otro que educar a los más jóvenes en seguridad vial y que, con las fiestas a la puerta de la esquina, se eviten conductas temerarias. La iniciativa, que ha recorrido media España, es de IRSA España y Aesleme, y cuentan con el patrocinio de la aseguradora Groupama y, en este caso, del Ayuntamiento oscense que cedió el Palacio y a cuya plantilla pertenecen dos de las personas que contaron sus vivencias: el policía y el bombero Eduardo Zamora.

Lenguaje juvenil

Se realizaron dos sesiones, a las 10.45 y a las 12.00, para dar cabida a todo el alumnado. Ambas comenzaron con un lenguaje muy juvenil y música actual. Los más de 700 jóvenes que llenaban el llenaban el patio de butacas no dudaban en reír, tocar palmas al ritmo de los sones o en contestar a los dos animadores que desde el escenario les incitaban a realizar una 'ruta del bacalao' virtual por algunas de las discotecas más conocidas del norte de la península.

Sin embargo, en el viaje había más invitados: alcohol y drogas. Pronto el silencio se hizo sepulcral en la sala. Las imágenes proyectadas en la gran pantalla, vídeo que recogía fotografías impactantes de accidentes, fueron las culpables.

Y cuando estas se pararon, iluminado con un foco y en el centro del escenario, Michel Pascual comenzó con el relato de sus vivencias. Revivió un accidente, el mismo que Eduardo Zamora, quien trabaja en el parque de bomberos de Huesca desde 2005. El relato de cómo un potente coche que gusta mucho a los jóvenes, por exceso de velocidad, quedó empotrado contra una arqueta de hormigón y uno de los ocupante muerto y encajonado entre la guantera y el parabrisas, o la descripción de cómo encontraron a dos "chicos de vuestra edad carbonizados y pegados al asiento de su coche" también puso los pelos de punta a más de uno.

El médico del 061 Luis Gómez explicó cómo le resulta imposible, por mucho que se lave, quitarse el olor a sangre, toda esa que se derrama en un suceso, lo difícil que es olvidar los gritos de la gente atrapada pidiendo auxilio o los de aquel joven que fue atropellado una Nochebuena por un conductor y que solo repetía "¿Dónde están mis piernas?". La doctora Isabel Villareal, que trabaja evaluando lesiones medulares también explicó lo difícil que resulta decirle a un chico joven y a su familia explicarle que su hijo no va a volver a andar e incluso, en el peor de los caso, que solo moverá la cabeza.

"Un delincuente"

Pero uno de los testimonios que más impactó fue el de Francisco Ureta, un motorista que fue embestido por un conductor que conducía a alta velocidad, "un delincuente" como él lo denominó. Desde entonces está postrado en una silla de ruedas. De su pasión por las motos solo le queda la cazadora que viste, porque a ellas no puede subirse, como tampoco andar. "Tuve que malvender la empresa familiar, mi hijo dejó de correr en moto en su mejor momento deportivo y mi mujer dejó el trabajo", enumeró entre muchas otras cosas que han cambiado en su vida. Con el deseo de que nadie pase por su historia despidió el testimonio. "Estas fechas son para disfrutarlas en familia", concluyó.

"Han sido muy duras las imágenes, pero también los testimonios", reconocía al finalizar el segundo pase el estudiante Moisés Latorre. "Son casos reales y te impactan mucho", añadía Leire. Ambos, con 17 años, no tienen carné todavía, pero reconocían que se llevaban una lección: alcohol, drogas, velocidad o desprecio del riesgo pueden acabar mal, muy mal.

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