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Cuando la tubería se rompe y todo se hunde

Los vecinos del edificio rehabilitado hace diez años del número 4 del paseo de Lucas Mallada, hasta entonces propiedad del Ministerio de Defensa, sufren problemas de humedad por el estado del saneamiento.

Gemma Blasco y José Antonio Iranzo miran la arqueta averiada.
Cuando la tubería se rompe y todo se hunde
R. G.

El olor a cloaca que se percibía en el patio puso en alerta a los vecinos del edificio del número 4 del Paseo de Lucas Mallada de Huesca. Aunque en un principio pensaron que se trataba de un simple atasco en una tubería, acabó siendo un reventón que provocó una inundación en uno de los pisos del entresuelo y la apertura de una sima debajo de la escalera de acceso a las plantas superiores. El Ayuntamiento de Huesca les ha aconsejado que las apuntalaran.

Sucedió una noche y, casualmente, al día siguiente los vecinos recibieron el fallo del juzgado de Primera Instancia nº 3 que desestimaba su demanda contra la constructora que rehabilitó el edificio hace diez años, a la que los residentes achacan los problemas de humedad por no haber sustituido la red de saneamiento en la rehabilitación.

Hace ya cinco años que sufrieron humedades por lo que tuvieron que remodelar una de las viviendas y zonas comunes con una inversión de 81.792, 88 euros, cantidad que reclaman a la constructora. Por falta de pruebas, su demanda no ha prosperado, pero los vecinos no están dispuestos a abandonar su lucha y han recurrido el fallo. Y más después de este último reventón que ha provocado también la aparición de cucarachas en el entorno.

Gemma Blasco, vecina del segundo piso de este inmueble construido hace 70 años para el Ministerio de Defensa, recuerda la ilusión con la que adquirió un piso recién remodelado en el año 2000. Ahora, sin embargo, opina que "es una ruina". Lo que no sabía en ese momento era los problemas que surgirían después, ya que en mayo de 2001 ya reclamaron Construcciones Rocam por manchas de humedad, según explica. No obstante, al margen de lo ocurrido en 2005, por lo que reclaman en los juzgados, al año siguiente les aparecieron grietas e incluso han tenido que invertir cerca de 12.000 euros en la reforma de la cubierta. En todo este tiempo, ya han constatado que el edificio carece de cimientos y que el sistema de saneamiento que les da problemas ahora no se sustituyó en la rehabilitación.

Según declaró el arquitecto en la vista, "se hicieron pruebas de agua y comprobaron que la misma salía bien por las arquetas, que consideró que estaba en uso y que funcionaba correctamente". La empresa, que no se ha pronunciado, alegó que los fallos se deben a "la falta de adecuado mantenimiento de las tuberías". Testificaron muchos peritos pero los vecinos no pudieron demostrar que la causa fuera la antigüedad del saneamiento.

Ahora han localizado el fallo en un arqueta que da a la trasera del edificio, donde han abierto un boquete según muestra el presidente de la comunidad, José Antonio Iranzo. Este vecino, profesional de la construcción, asegura que los sanitarios no están bien colocados y que el edificio carece de los sistemas de ventilación. Diez años después de reformar el inmueble, en la fachada trasera, una gran mancha de humedad se extiende por los bajos y primera planta.

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