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"Hay que disfrutar la victoria, pero ahora importa Villarreal"

La plantilla azulgrana retomó ayer el trabajo con una doble sesión en la que se lanzó el mensaje de que el triunfo sobre el Alcorcón ha de ser la base sobre la que firmar un buen final de año.

Francisco Molinero se lanza al suelo para cortar el avance de Gallardo durante el entrenamiento matinal de ayer en el IES Pirámide.
"Hay que disfrutar la victoria, pero ahora importa Villarreal"
JAVIER BLASCO

La velocidad de los tiempos impide regocijarse con la victoria de la Sociedad Deportiva Huesca sobre el Alcorcón. Nació una nueva semana tras los dos días de descanso y resulta imposible desviar el pensamiento de la cita del sábado en la ciudad deportiva del Villarreal B (18.00, Aragón TV). El primer triunfo en casa ha asentado las cabezas y tranquilizado las conciencias. Se llevaba mereciendo desde hacía semanas, algo tan cierto como que hay que seguir sumando para mantenerse lejos de la zona peligrosa. El parón navideño se encuentra a la vuelta de la esquina y se quiere alcanzar tan simbólica fecha en una posición más desahogada.

Ya habrá tiempo para pensar en el Granada, visitante del Alcoraz el sábado 18 de diciembre. El siguiente enemigo viste de amarillo y es una cantera inacabable de talentos, además de un intermediario entre el fútbol sudamericano y la elite española. El Villarreal B versión 2.0 no está alcanzando hasta la fecha la excelencia de la temporada pasada. Incluso ha perdido tres encuentros como local, pero a su vez ha firmado grandes actuaciones. El afán que se presenta es bastante similar al de la cita con el Alcorcón; cuatro puntos les separan en la tabla, y una victoria azulgrana acarrearía un doble efecto positivo: metería al 'mini submarino', que es undécimo, en la pelea y contribuiría a seguir escapándose de la quema.

Por todo ello, el Huesca, rearmado de ilusión, retomó ayer los entrenamientos en la mejor disposición posible de ánimo. Sin relajarse, además. A las lógicas palabras de aliento de Onésimo Sánchez siguió la inmediata puesta en marcha. El cuerpo técnico programó una sesión doble, por la mañana en el IES Pirámide y por la tarde en el Montearagón, en la que al margen de algunas anotaciones sobre el estado físico de los jugadores -ver columna anexa- se constataron las ganas del plantel de no convertir la última victoria en un hito aislado.

Sin dar opción a relajarse, Onésimo apretó a los suyos desde el primer ejercicio. Cualquier desajuste, cualquier movimiento que delatara error o falta de intensidad era reprendido por el pucelano, muy implicado en ambas sesiones. Si por la mañana se dio protagonismo al balón e incluso se intuyeron algunos de sus planes para Villarreal, por la tarde se dio algo más de tregua a los futbolistas, pues se les había preparado un circuito técnico, una gymkana sobre un césped castigado por los rigores de los primeros fríos.

El escogido para dar la rueda de prensa fue el defensa Francisco Molinero. Un futbolista con unas opiniones tan afianzadas como su rol en el conjunto altoaragonés, en el que se ha convertido en un inamovible. "Cuando el equipo gana y hace un buen partido, se empieza la semana con un ambiente positivo. Pero eso es agua pasada. Hay que disfrutar de la victoria y pensar en el sábado, que es un choque tan importante como el del Alcorcón", señalaba el toledano.

En una categoría "tan igualada y fortísima, los equipos de abajo han comenzado a ganar y todo se aprieta. En casa hemos de seguir siendo fuertes. Fuera llevamos una línea positiva y vamos a Villarreal con la idea de sumar los tres puntos, siempre afrontamos los desplazamientos con esa idea". Molinero, convencido de que el equipo "siempre ha dado la cara y es difícil de batir", cree que "se ha de dar más del cien por cien". Y es que "cuando se gana llega la tranquilidad. Siempre la hemos tenido, y ahora hay que seguir. El lateral no se marca objetivos lejanos, y sí "el Villarreal B, no me gusta hacer cálculos".

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