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Harinas Porta ultima el traslado de su maquinaria a la fábrica de Tauste

La fábrica de Harinas Porta, sin actividad desde hace más de un año, ultima su clausura y traslada la maquinaria a la harinera de Tauste (Zaragoza). La factoría, al igual que el resto de instalaciones e inmuebles del polígono, situado en el centro de Huesca, debe entregarse a la junta de compensación a finales de marzo del año que viene para cumplir con los plazos fijados en el convenio urbanístico que los propietarios firmaron con el ayuntamiento en 2008.

En los seis meses siguientes se acometerá el derribo de la harinera y del resto de construcciones de la zona, entre las que se encuentra otra fábrica de harina, Villamayor, que ya produce en Plasencia del Monte. En el suelo que quede libre, unas 8 hectáreas, se edificarán 1.200 viviendas.

Los operarios sacaban ayer los últimos enseres de la harinera, construida en 1940 en lo que entonces eran las afueras de Huesca. La fábrica, en la que trabajaban más de 60 personas, quedó marcada por el trágico suceso ocurrido en abril de 2005, cuando una explosión en uno de los silos se saldó con cinco muertos y 14 heridos. La propiedad llevó a cabo la reparación, pero dos años después de aquello anunció su marcha de la capital oscense y su traslado a Daroca (Zaragoza).

Una marcha escalonada

Harinas Porta, junto a la cooperativa Arento, había fundado Nutrigal. Primero se trasladaron los departamentos de comercial y administración y poco a poco la plantilla se fue incorporando a otras factorías del grupo. Los que no quisieron moverse de Huesca optaron por rescindir su contrato. En abril de 2010 solo quedaban dos operarios en la fábrica de la avenida de Martínez de Velasco.

A principios del verano pasado empezó a trasladares la maquinaria con la que se producía en la harinera. Su destino es Tauste. Allí tiene Nutrigal una fábrica con una línea de sémola (trigo duro) a la que se añadirá, utilizando las máquinas de Huesca, otra línea para elaborar diferentes calidades de harina, según explicó el consejero delegado de Harinas Porta, José Porta.

Ayer, algunos viandantes se sorprendieron por el movimiento que se registraba en el interior de la factoría, visible desde la entrada que da a la avenida. Allí podía verse la maquinaria desmontada y los enseres que terminarán en la fábrica de Tauste.

Dentro de cuatro meses, Harinas Porta y el resto de propietarios entregarán los inmuebles a la junta de compensación, que está obligada a demolerlos en los siguientes seis meses. No obstante, aunque las dos grandes fábricas se derriben, se mantendrán en pie los talleres y naves en los que funcionan cinco pequeñas empresas. Estas se marcharán de su actual emplazamiento cuando la junta de compensación emprenda la urbanización del suelo, una actuación que se ha retrasado varios años debido a la crisis económica.

La desaparición de las harineras del centro de la ciudad ha sido uno de las operaciones urbanísticas más largas y complicadas en la historia reciente de Huesca. El último inconveniente es la negativa del Gobierno de Aragón a inscribir la junta de compensación del polígono (propietarios y ayuntamiento), en el registro de entidades colaboradoras.

El problema parece estar en la nueva ley del suelo, que contempla otros sistemas a la hora de acometer el planeamiento urbanístico. Hace más de un año que la junta del polígono de harineras podía estar funcionando, pero ahora todos los propietarios deben presentar los originales de las escrituras.

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