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RIBAGORZA

Las Carmelitas celebran el 150 aniversario de la orden

Las religiosas abren mañana en Graus los actos con una ceremonia religiosa.

Sor Rosario, una de las carmelitas, con una imagen del padre Palau.
Las Carmelitas celebran el 150 aniversario de la orden
Á. G.

El convento de las hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas de Graus abrirá mañana los actos organizados para celebrar durante un año el 150 aniversario de la fundación de la orden y el segundo centenario de su fundador, el padre Francisco Palau.

El obispo de la diócesis Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, presidirá una ceremonia religiosa a las 19.30 con la participación de varias antiguas alumnas de la escuela de educación infantil que las carmelitas tuvieron en Graus hasta hace unos años, entre ellas la actual alcaldesa, María Victoria Celaya. "Todas las antiguas alumnas con las que hemos hablado guardan un excelente recuerdo de las hermanas y de su paso por nuestras aulas y se han mostrado encantadas de participar en este encuentro", apunta sor Rosario.

Para conmemorar estos dos aniversarios tan significativos, la Santa Sede les ha concedido un Año Jubilar que se inicia ahora y se prolongará hasta el 29 de diciembre de 2011, fecha en que se celebrará el bicentenario del nacimiento del padre Palau. "Pensábamos iniciar esta conmemoración el pasado día 7, que es una fecha que de honda significación ya que es el aniversario en que el padre Palau fue beatificado por Juan Pablo II en 1988, pero la visita a España de Benedicto XVI ha conllevado el lógico retraso de las celebraciones", explica.

Y sobre la elección de Graus como primer escenario de la conmemoración, sor Rosario recuerda que, aunque el padre Palau fundó anteriormente otras casas, la grausina -abierta en 1865- es la más antigua de esta orden, que cuenta con unas 800 religiosas y que está presente en países de América, África, Asia o Europa.

Falta de vocaciones

Ocho religiosas residen ahora en el convento grausino. El cuidado de las hermanas mayores, la catequesis y diversas ayudas asistenciales conforman su día a día. "La congregación fue fundada para atender las necesidades más urgentes de la iglesia y en eso seguimos: trabajando en los hospitales, cuidando de enfermos y ancianos o realizando labores misioneras", afirma con sencillez sor Rosario, quien reconoce que la falta de vocaciones les ha obligado a abandonar algunas actividades, aunque está convencida de que estas vocaciones "volverán".

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