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Mil personas se dan cita en Aínsa para revivir la batalla de la Morisma

Unos 350 vecinos de la zona participaron ayer en esta representación bienal, que cumplía 40 años desde que fue recuperada.

La Morisma representa la conquista de Aínsa por los cristianos, en el siglo VIII.
Mil personas se dan cita en Aínsa para revivir la batalla de la Morisma
M. P. L.

Como cuenta la leyenda, el número de moros era superior al de los cristianos ayer en la villa de Aínsa. Pero al igual que relata la historia, los cristianos ganaron la batalla gracias a la aparición de una cruz en el cielo, símbolo de la fuerza divina que necesitaron los cristianos para vencer. La Morisma, que se representó ayer en la plaza Mayor de Aínsa, celebró los 40 años de su recuperación tras desaparecer en los años 20. Y lo hizo "lejos de las batallas, como un símbolo de la interrelación de culturas que se da en el mundo contemporáneo", comentó la dirección de la Asociación La Morisma.

Más de un millar de personas no se quisieron perder esta representación bienal en la que participan más de 350 actores aficionados de Aínsa y los pueblos de los alrededores que se convierten en actores por un día. Entre el numeroso público había un importante elenco de políticos aragoneses invitados a esta Fiesta de Interés Turístico. Así, en las primeras filas se pudo ver, entre otros, al presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias; el secretario de Estado de Planificación e Infraestructuras del Ministerio de Fomento, Víctor Morlán; la consejera de Cultura, María Victoria Broto, y el director General de Cultura, Ramón Miranda, junto el presidente de la Comarca de Sobrarbe, Enrique Campo, al concejal de Cultura de Aínsa, Agustín Muñoz, y otros alcaldes. Mientras, el primer edil ainsetano, José Miguel Chéliz, se encargaba de que los actores estuvieran preparados para su salida al escenario, ya que desde hace años desempeña el cargo de director teatral.

La Morisma está documentada desde el siglo XVII y María Pilar Benítez describe en su libro 'Contribución al estudio de la Morisma de Aínsa' cómo los "moros y cristianos se reunían en la plaza del Salvador para ir a la Cruz Cubierta", el lugar real donde ocurrió la batalla, a las afueras de la localidad. Allí existe actualmente un templete semicircular llamado de la Cruz Cubierta.

Nuevos papeles

Desde su recuperación, la batalla se traslada a la plaza Mayor de Aínsa por su incomparable marco medieval, con una carrasca sobre la que aparece la cruz encendida.

Sin embargo, el texto de la Morisma evoluciona con el tiempo y cada edición incorpora nuevos dichos como el del cristiano interpretado por una joven francesa y la ofrenda mora de la princesa Nubia, interpretada por una pareja de color. En la mayoría de los casos, el papel se hereda de generación en generación, y personas de todas las edades colaboran con gusto y orgullo en esta fiesta desde hace años.

Para otros, ayer fue su estreno, como el joven que interpretó el dicho de Boltaña. Se presentó ante Garci Jiménez con algunos nervios, que desaparecieron en su enfrentamiento con la aparición del vecino de Aínsa. También el mago de las estrellas con su vara mágica tuvo actor.

El sacerdote, seguido por sus monaguillos en su intento de convertir a los moros, recordó los atascos en el cruce de Aínsa durante este verano y el vecino de Saint Lary (Francia) se tuvo que marchar pronto tras su visita al rey cristiano "por si le cerraban el túnel de Bielsa". Por su parte, el cristiano catalán hizo alarde de su "visión para los negocios" y propuso al rey recalificar los terrenos conquistados a los moros. El público reía ante estos inteligentes diálogos que combinan la historia con diversos temas de actualidad.

Pero el diablo y el pecado siguen siendo los personajes simbólicos más llamativos, con su diálogo al inicio de la representación. También destaca la aparición de la muerte en una barca bajo el vuelo de un pájaro negro que acude desde la torre de la iglesia tras la batalla.

La historia se repitió ayer. Garci Jiménez mató al rey moro y la reina sarracena se convirtió al cristianismo. Al final, la reina cristiana pidió perdón ante los presentes por los errores cometidos durante la obra. Además de los actores, un grupo de personas se encargan con meses de antelación de arreglar los trajes de moros y cristianos. "Este año han hecho un trabajo fabuloso con los estandartes y pendones que se pueden ver colgados de los balcones de las casas, así como el escudo de cada una de ellas, confeccionados en base a un estudio sobre heráldica realizado en los años ochenta", comentó Pedro Luis Escartín, presidente de la Asociación de la Morisma.

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