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Los oscenses se recuperan de la resaca festiva con las calles semidesiertas y ya limpias

Los operarios municipales trabajaron desde las 6.00 para retirar los restos de basura de la vía pública. Cientos de personas acudieron al último día de ferias, y las peñas se vaciaron por la mañana.

Las ferias atrajeron ayer a cientos de oscenses.
Los oscenses se recuperan de la resaca festiva con las calles semidesiertas y ya limpias
R. GOBANTES

Tan solo la parrilla llena de flores y albahaca en la portada de la basílica de San Lorenzo evindenciaba ayer a mediodía que los oscenses habían vivido siete días de fiesta por las calles de Huesca, aunque la noche del domingo se alargara hasta casi el amanecer en el recinto de las peñas. La ciudad se fue despertando poco a poco en un lunes de resaca poco habitual y lo hizo con los viales limpios, el tráfico restablecido en el centro y las vallas amarillas guardadas ya en las naves municipales.

Las más de 50 personas encargadas de recoger los restos de la fiesta comenzaron las labores de limpieza a las 6.00 en las plazas de General Alsina, López Allué y Los Fueros, así como en las vías adyacentes. El objetivo, que en unas cuatro horas no quedaran vasos, botellas, papeles, bolsas o restos de comida por el suelo, como si de una jornada laborable normal se tratara. Al mismo tiempo, otro equipo, formado por una decena de trabajadores, se encargó de los parques de los Olivos, Miguel Servet, Torre Mendoza y Universidad, donde se encontraban los restos del botellón.

Para Germán Sanromán, el edil responsable de Infraestructuras y Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Huesca, la ciudad se ha ensuciado "parecido" al resto de los años. "Intentamos que para las 10.00 de cada día de las fiestas los restos más visibles estén retirados, sobre todo en el centro", apuntó el concejal, quien añadió que la de ayer es considerada "una jornada más de San Lorenzo" para los servicios de limpieza.

Tras la pausa de media mañana, los equipos municipales se trasladaron hasta el recinto del polígono 29. Para esa hora, las cinco peñas ya habían casi desmontado sus chiringuitos, en los que los oscenses habían bailado hasta pasadas las 6.00 al son de la resaca laurentina.

Sin embargo, un poco más abajo, las ferias continuaban instaladas y las barredoras tuvieron que limpiar los restos de patatas fritas, churros y boletos del bingo para la comodidad de los cientos de pequeños y mayores que ayer por la tarde se acercaron a por el último viaje de ilusión y luces, al módico precio de un euro. Llegaron atraídos por la rebaja y porque era uno de los pocos lugares de la ciudad que se encontraban abiertos, al ser festivo.

A partir de hoy, los feriantes se irán marchando poco a poco del recinto, mientras que las mangueras con agua y productos químicos irán borrando las manchas que la fiesta ha dejado en el pavimento de las aceras y las calzadas de la capital oscense. "Estos días se irán repasando las zonas que no se han podido atender durante los días de fiesta", explicó Sanromán.

Unas fiestas tranquilas

La semana ha transcurrido de forma tranquila. Según informaron ayer fuentes de Cruz Roja, los días con mayor número de atenciones fueron el lunes, el martes y el sábado (9, 10 y 14, respectivamente), y lo más destacable ha sido la escasas diferencia en número de incidentes entre los días grandes y los demás. En total, hicieron 134 asistencias y 28 traslados al Hospital de San Jorge. Cinco fueron por intoxicación etílica y el resto, por traumatismos, heridas, contusiones y esguinces.

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