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SUCESOS

Peligroso rescate de un montañero suizo que falleció al sufrir una caída en Benasque

El helicóptero que acudió a auxiliar a la víctima y a su hijo, que resultó ileso, estuvo a punto de estrellarse.

Un montañero suizo de 52 años de edad murió ayer al sufrir una caída en el pico Crabioules, en el término municipal de Benasque. No obstante, la tragedia podría haber sido mayor, puesto que el helicóptero de la Guardia Civil que acudió al rescate de la víctima y de su hijo de 18 años, que resultó ileso, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia.

Según informó la Subdelegación del Gobierno en Huesca, la víctima, Didier André M., nacido en Suiza y residente en la localidad francesa de Audenge, se encontraba en la cara sur del pico Crabioules, en la frontera con el país vecino, cuando se le desprendió la presa a la que se había agarrado mientras su hijo le estaba asegurando, por lo que cayó entre 10 y 15 metros y recibió un fuerte golpe en la cabeza que acabó con su vida, explicaron fuentes del operativo.

El suceso se produjo sobre las 12.00 y fueron unos montañeros españoles que se encontraban en la zona los que oyeron los gritos del joven e inmediatamente llamaron al 112. Según las citadas fuentes, fue la Gendarmería de Luchon (Francia) la que recibió el aviso, aunque debido a la densa niebla que había en la vertiente gala del pico los agentes no podían acceder a la zona del accidente y pidieron la colaboración de la Guardia Civil, si bien finalmente también acudieron tres gendarmes de Bagnéres de Luchon, que ascendieron a pie desde el refugio de Espingo hasta la zona de actuación para ayudar en las tareas de auxilio.

Estas se vieron considerablemente dificultadas por el fuerte viento que soplaba en la cara sur del Crabioules, y que al parecer fue el origen del percance que sufrió el helicóptero de la Benemérita con base en Benasque que se desplazaba al lugar de los hechos. Los grupos de rescate relataron que cuando estaba a punto de descender a una repisa próxima a los accidentados para dejar allí a dos socorristas del equipo de montaña benasqués, el rotor principal tocó la pared, posiblemente debido a un golpe de viento. Ante esta situación, el piloto decidió dirigirse hacia el ibón blanco de Literola para realizar allí un aterrizaje de emergencia, que según la Subdelegación, tuvo lugar sobre las 15.15.

En este punto el helicóptero depositó a los dos agentes, que debieron caminar alrededor de una hora y media para aproximarse a los dos montañeros. Finalmente, se comprobó que la aeronave estaba en condiciones de volar hasta la helisuperficie de Benasque.

Mientras, el aparato de que dispone la Guardia Civil con base en Huesca -el otro solo presta servicio durante el verano, en los meses de mayor actividad- emprendió viaje hacia el puesto ribagorzano para recoger a otros dos especialistas en montaña con el objetivo de reforzar el operativo desplegado. Fue este equipo el que evacuó al hijo del fallecido, identificado como Emile Mousa M., de 18 años, y que se encontraba ileso, ya que se da la circunstancia de que en el momento del luctuoso suceso no iba encordado a su padre y este no le arrastró en su caída.

Entre tanto, los agentes que subieron a pie llegaron hasta su progenitor y comprobaron que no presentaba signos vitales -el médico no llegó a intervenir porque estaba previsto que fuera trasladado en un segundo viaje del helicóptero de Benasque que tras el incidente no llegó a realizarse-. Finalmente, el cadáver fue evacuado en una camilla, con la ayuda de la grúa del aparato con base en la capital altoaragonesa. Este lo trasladó hasta la helisuperficie benasquesa, y desde allí se llevó al depósito municipal de cadáveres de la citada localidad pirenaica. Las incidencias mencionadas hicieron que el rescate se prolongara bastante más de lo previsto y no concluyera hasta las 16.30, según el comunicado de la Subdelegación del Gobierno.

Momentos "críticos"

Los equipos de rescate reconocieron que las consecuencias del percance sufrido por el helicóptero "podrían haber sido mucho más graves", ya que se vivieron "unos momentos críticos".

Las mismas fuentes también explicaron que al parecer los dos montañeros no tenían intención de ascender el pico donde se produjo el accidente, y de hecho no llevaban el material necesario de escalada, pero por causas que se desconocen -pudieron desorientarse- acabaron realizando la subida, que se vio interrumpida por la fatal caída cuando les restaban apenas 15 metros para alcanzar la cima.

Con el montañero suizo fallecido ayer, ya son 19 las víctimas mortales que se ha cobrado el Pirineo aragonés en lo que va de año. En agosto todavía no se había registrado ningún accidente fatal, pero el pasado julio fue uno de los meses más trágicos de 2010, ya que perdieron la vida un total de seis personas, cifra que también se alcanzó en abril.

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