Huesca
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SAN LORENZO 2010

Un solo golpe de espadas logra desatar la pasión

Los danzantes volvieron a bailar ayer delante de la iglesia de San Lorenzo en una plaza repleta de público. Muchos asistentes acudieron horas antes de las 8.30 para reservar su espacio y ver en primera fila un dance al santo que salió "perfecto".

El público de las primeras filas sigue atento cada uno de los toques de una danza de palos nuevos, ante la basílica en la mañana de San Lorenzo.
Un solo golpe de espadas logra desatar la pasión
RAFAEL GOBANTES

Al primer choque de espadas se desborda la pasión laurentina. Pero basta el roce de las zapatillas del primer danzante que llega hasta la basílica de San Lorenzo algo antes de las 8.00, para provocar las primeras ovaciones del público. Es un no sé qué. La primera actuación de los danzantes de Huesca en las fiestas genera un cosquilleo, un escalofrío a veces y siempre una sensación placentera capaz de llenar la plaza cada 10 de agosto. Ayer especialmente. Se repitió el lleno y los dances, pero nunca es igual, siempre con emociones renovadas. Por eso se madruga, por eso se trasnocha, por eso se aplaude, se ríe y se llora.

Y el resultado: "perfecto". El balance del mayoral de la Agrupación de Danzantes, Pascual Campo, no pudo ser mejor. Sin traspiés, sin ningún fallo. "Hoy ha salido todo bordado. Además, no solo en la plaza sino también en todo el recorrido de la procesión estaba todo lleno de gente", comentó al mediodía. Campo atribuyó la gran cantidad de gente a que coincidían dos aniversarios, los 25 años del viaje a Roma de la Agrupación así como el 25 aniversario de la creación de la banda. La sensación de perfección también la tuvo el público.

Con primer toque de la banda, comenzó a sonar el dance de las espadas y el intenso aplauso del público. Los golpes secos del metal se entrelazaban con las palmas al ritmo de la música en esa comunión entre danzantes y público con la que se adora al patrón. Es uno de los sones más populares del que brotan las primeras emociones. Eran las 8.30. Y la puntualidad también la valoró un público que llevaba incluso horas de espera. Le siguieron el dance de palos viejos, el de las cintas, también con fervorosos aplausos. En cuarto lugar, el dance de palos viejos y después 'El Degollao'. Son cinco los dances de Huesca, pero para cerrar el baile en la plaza de San Lorenzo se repite el del inicio. Las espadas volvieron a sonar con más fuerza alentado por el público.

Son solo 30 minutos, pero quizá es la media hora más intensa de las fiestas en la que se concentra la devoción al santo con la manifestación popular. En la que personas de todas las edades, desde niños a ancianos, se funden en un mismo sentimiento. Esto es San Lorenzo. El inicio de una mañana mágica en la que los danzantes no dejaron de bailar.

"Ha habido mucha gente en la plaza. Nosotros venimos toda la familia a verlos, unos diez, con hijos y nietos", comenta. "Es una cosa muy especial que hay que sentirla mucho. Incluso cuando te levantas ya estás con los pelos de punta solo de pensar y cuando la gente escucha el primer dance, con el aplauso ya se desahoga esa espera", explicaba ayer Juan Cofrades que nunca llega a ver todas las danzas en la plaza porque enseguida se va a coger el sitio que les gusta para verlos en procesión.

El único contratiempo fue la herida en la mano de un golpe de espalda del danzante Daniel Cejalvo en la primera subida de la procesión. Pero fue más aparatosa, por la sangre, que profunda. Por lo demás, ahí estuvieron exultantes los 24 danzantes con el repatán, el que porta el palo de las cintas y el mayoral.

Madrugada de espera

Pero para compartir protagonismo con los danzantes, muchos aguardaron horas. Son las 4.00 y se sientan los primeros grupos de amigos en la plaza de San Lorenzo para conseguir la mejor perspectiva. A esa hora, todavía se podía elegir. A las 6.00, llegaron algunos e incluso consiguieron la primera fila en el reducido corro que se deja para bailar. Allí no solo se escucha. Se ve el movimiento de los pies al detalle, los adornos de las medias y zapatillas en continuo jugueteo. Se siente la vibración del dance en el suelo, casi en los talones como un baile de sensaciones que se contagia de sus zapatillas a las del público.

Así es como lo siente cada año Alejandro Esperanza, hijo y sobrino de danzantes, que a sus 17 años sueña con tomar un día el relevo. No le haría falta verlo tan de cerca para aprenderlo. Se lo sabe de siempre pero esa no es la cuestión. "Es tradición en la familia venir aquí con todos los primos. Para mí es muy emocionante y disfruto mucho en este momento", comentaba mientras recogía las colchonetas del suelo.

Quienes llegaron a las 6.45 tomaron ya la cuarta fila. "La espera es divertida porque antes de los danzantes hay gente que hace el payaso y merece la pena", comentaba Carmen Montori. "Lo hacemos todos los años porque es una mañana tradicional y llena de emociones", apuntaba su amiga Clara Solanes. Mientras que Pilar Dieste y Laura Ortariz creen que el sentimiento "es muy difícil de explicar para el que es de fuera". Sin embargo, hay gente sin raíces oscenses que también se suma a la tradición. "Lo vivo como si fuera oscense", apuntó María Jesús Buisán, que después aún volvió a la misa para dar un beso al santo.

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