Huesca
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SAN LORENZO 2010

Del balcón arriba con bengala y lágrimas

Miles de personas acudieron a la plaza del Ayuntamiento para presenciar el disparo del cohete que marcó el inicio de la semana laurentina. El presidente de la peña 10 d'Agosto, Israel Gil, no pudo contener las lágrimas después de prender la mecha.

Del balcón arriba con bengala y lágrimas
Del balcón arriba con bengala y lágrimas

Todo emoción y sentimiento. Israel Gil, presidente de la peña 10 d'Agosto, se esforzó, pero no pudo contener las lágrimas en el momento en el que el cohete silbó y salió disparado hacia arriba y las fiestas de San Lorenzo 2010 empezaron. El día amaneció con lluvia, pero las nubes se fueron dispersando según avanzó la mañana y cuando llegó la hora el sol lucía como nunca y en el balcón central del Ayuntamiento de Huesca apenas había espacio para moverse.

Las campanas de la Catedral cantaban las doce del mediodía cuando Israel Gil prendió la mecha. Lo hizo con una bengala roja y supo aguantar los nervios que desde bien temprano se habían apoderado de su ánimo. Debajo, en la plaza, miles de gargantas dieron la bienvenida a la fiesta con poco blanco y demasiado vino. Tal vez sea al año que viene cuando los colores laurentinos predominen sobre el morado agrio.

El presidente de la 10 d'Agosto volvió del balcón llorando y, tras recibir el abrazo de mujer, le llegaron las felicitaciones y los saludos de peñistas y amigos. Su emoción fue contagiosa y los pañuelos de papel, necesarios. "Soy el hombre más feliz del mundo", dijo Gil. Había llegado al Ayuntamiento poco después de las 10.00, cuando la plaza comenzaba a llenarse de jóvenes y garrafas.

Después, ya en el salón del justicia, se asomó varias veces a la calle y reconoció que era un manojo de nervios. "He llorado de emoción -dijo- porque esto significa mucho". Aseguró que este ha sido "un año difícil para la peña" (por el tumulto que se organizó en su cotillón de Nochevieja) y "poder lanzar el cohete en una fiestas como las de Huesca, tan sentidas, es algo indescriptible". Hubo apenas unos segundos entre el encendido de la mecha, con la bengala que le dio Gonzalo Hernández (Pirotecnia Oscense), pero en ese instante a Israel Gil le pasaron por la mente su mujer, su familia, las peñas, los oscenses, la peña 10 d'Agosto "y algún amigo y socio que no está ya con nosotros y al que se lo he dedicado".

Era la primera vez que este peñista vivía el disparo del cohete desde el otro lado y observó que "cuando estás en la plaza no te das cuenta de lo que huele el vino". Las emanaciones de los litros y litros que se derramaron sobre el público y el pavimento empañó el aroma de la albahaca con la que se obsequió a los asistentes a los primeros actos laurentinos. A pesar de todo, la plaza estaba "impresionante". "No había tanto blanco y verde como queríamos las peñas, pero esto no es algo que se consigue en un año, se logrará poco a poco y muy despacio y lo importante es que los oscenses vistan de blanco y verde todos los días de las fiesta", dijo Gil.

El pregón

Que la ciudad esté más blanca y verde que nunca y que las de este año sean, con la labor de todos, las mejores fiestas de Huesca fue el deseo que transmitió Teresa Sas en su breve pregón. La concejal de Fiestas tampoco pudo disimular sus nervios porque "es un momento muy emocionante", pero en estos casos la experiencia es un grado "y me ayuda a terminar el pregón". Junto a ella estuvieron en el balcón el alcalde, Luis Felipe, el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, y el alcalde de Tarbes, Gérard Trémège.

Terminaba así una mañana que empezó con la imposición de la Parrilla de Oro de la Ciudad a la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil y una espera que transcurrió entre abanicos, saludos, discursos y orgullo por las gestas que este año han conseguido los deportistas españoles, como mencionó en su discurso el invitado francés.

A las doce en punto el cohete desató la fiesta y mientras la plaza se deslizaba hacia la costanilla de Santiago para sumarse a la cabalgata el salón noble del ayuntamiento se fue despejando. La comparsa de gigantes y cabezudos volvió al patio del palacio consistorial y, por un día, la solemnidad del edificio dio paso al ir y venir de las mairalesas, los políticos, los representantes de las instituciones y los cuerpos de seguridad, las peñas...

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