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Huesca

SD HUESCA

Rianxeira azulgrana

El Huesca prepara en Vigo el partido de la permanencia. Ya ha entrenado en A Madroa.

Rubiato, Gilvan y De la Vega, durante el entrenamiento en A Madroa.
Rianxeira azulgrana
áREA 11

"Ondiñas veñen, ondiñas veñen e van, non te embarques rianxeira que te vas a marear". La copla que se suele entonar en la grada de Balaídos los días de fiesta puede hacerla suya estos días la Sociedad Deportiva Huesca. Se ha convertido esta tonada en un himno para los emigrantes gallegos, y a 900 kilómetros de casa preparan los azulgrana el partido de la permanencia en Segunda División. Una diáspora que comenzó ayer con el viaje por tierra y aire. En medio, dos entrenamientos, el choque de mañana con el Celta (18.00, Aragón TV) y la posibilidad real de atar la tercera campaña consecutiva en la categoría de plata.

Por ello, no caben más nostalgias que el presente. Es más, después de Balaídos solo puede encontrarse el cielo o el infierno de un impensable regreso a Segunda B. Como los trayectos se realizan mejor en compañía, a Vigo ha acudido el Huesca casi en pleno. El cuerpo técnico, toda la plantilla y algunos directivos se montaron ayer en el AVE con destino a Guadalajara. Allí tomaron un autocar hasta Barajas y el avión, tuvo su anécdota: no pudieron subirse al de las 12.00 por 'overbooking' y el de las 13.00 llevó retraso. Aterrizarían a las 15.30. Tras el ágape y el descanso, primera sesión de trabajo en la ciudad deportiva del club celeste, A Madroa. Antes, eso sí, un despiste del chófer, que les condujo en primer lugar a Balaídos. Más madera.

En Galicia se encuentran los 24 futbolistas del plantel, la base sobre la que Antonio Calderón dibujará su once y la convocatoria. Lo único seguro hasta el momento es la ausencia del brasileño Gilvan, quien completará el primero de los dos partidos de castigo que le impuso el Comité. El club oscense no ha escatimado en gastos; también se han desplazado Quique García, Chera, Alfredo Marín, Galvis y, por encima en la pirámide, José Manuel Rodríguez, "Rodri", Miguel Avellanas o Antonio Villacampa.

La mayoría de ellos ya conocen A Madroa, su casa por este fin de semana. Es una coqueta ciudad deportiva ubicada en Candeán, a medio camino entre Vigo y su aeropuerto. Contiene varios campos de césped natural y artificial, gimnasio, y allí disputan sus compromisos las categorías de base celtarras. Allí se entrenó la plantilla oscense después de su triunfo de la pasada temporada en Vigo, y coincidió con sus anfitriones, que también han programado sus dos últimas sesiones de entrenamiento en A Madroa. Eusebio y Calderón se podrán ver las caras esta mañana, pues sus horarios coinciden. Los nuestros, posiblemente a puerta cerrada.

El hotel de concentración para estas tres noches es el Palacio de Vigo, Cuatro estrellas y restaurado a partir de un edificio de viviendas que data de hace más de cien años. De seis años antes de aquel partido entre el Sertorius y el Ideal del Magisterio Oscense que ha servido como punto de origen del centenario.

El otro foco de interés será el propio estadio de Balaídos, con capacidad para 32.500 espectadores y escenario los primeros partidos de la campeona Italia en el Mundial 82. Historia de cemento y metal de la que el Huesca participó el pasado 7 de marzo de 2009. Un golazo del navarro Jokin Esparza en los últimos minutos brindaba la segunda victoria a domicilio de esa temporada. Pero eso es historia. Mañana se escribe otra en letras de oro.

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