Despliega el menú
Huesca

REVUELTA

Una turba intenta apalear a la Policía en Huesca para ayudar a escapar a dos familiares

El tumulto empezó tras detener a 2 jóvenes por saltarse un control de alcoholemia en Huesca. Dos agentes resultaron heridos.

La Policía Local de Huesca tuvo que hacer frente este fin de semana a una turba descontrolada formada por una decena de personas de etnia gitana que intentó agredir a los agentes con palos y bastones para ayudar a escapar a dos familiares, J. A. G. G., de 32 años de edad, y A. G. T., de 24, que previamente habían sido detenidos después de que se saltaran un control de alcoholemia y emprendieran una huida a gran velocidad por el casco urbano de Huesca.

Según informaron ayer fuentes municipales, los hechos se iniciaron sobre las 00.55 del domingo, cuando la Policía Local observó un Renault 19 que circulaba a una excesiva velocidad por la rotonda del monumento al Mulo en montaña, situada en la entrada a Huesca por la N-330. Aunque le dieron el alto, el vehículo huyó y las patrullas salieron en su persecución.

El conductor, lejos de aminorar su marcha con las señales luminosas y acústicas emitidas por los vehículos de la Policía Local, aumentó todavía más su velocidad por el paseo de Lucas Mallada hasta llegar a la conocida cuesta de las Mártires, donde se ubica un poblado chabolista gitano y donde fue interceptado el vehículo.

Los agentes requirieron al conductor que se sometiera a la correspondiente prueba de alcoholemia, pero el joven, J. A. G. G., se negó a ello y también a entregarles su documentación identificativa, por lo que fue arrestado.

Amenazas de muerte

Durante la intervención de los agentes llegaron a la zona de repente varios individuos que conocían a los infractores y que trataron de obstaculizar la labor policial profiriendo incluso amenazas de muerte contra los agentes.

El altercado se agravó cuando el segundo ocupante del vehículo, A. G. T., agredió a dos de los policías locales que intervenían en el operativo y aunque opuso una violenta resistencia, al final fue detenido por un presunto delito de atentado. Los agentes sufrieron lesiones, pero no parecen revestir gravedad.

Todo parecía haber vuelto a la calma cuando los detenidos fueron trasladados por fin al centro de salud Pirineos para que fueran sometidos al pertinente examen médico. Sin embargo, una decena de familiares de los dos arrestados acudió también al citado centro sanitario para intentar liberarles. Minutos antes ya habían intentado asaltar también el cuartel de la Policía Local, pero al comprobar que los jóvenes todavía no habían sido trasladados allí, se dirigieron al centro de salud.

Al llegar, trataron de acceder por la avenida de Menéndez Pidal golpeando los cristales de las ventanas pero al no encontrar ninguna puerta de acceso, se encaminaron a la zona de Urgencias, ubicada en los bajos del centro de salud. Allí, provistos de palos y de bastones, volvieron a increpar a la Policía Local, pero los agentes lograron disolver el tumulto. Uno los cabecillas de esta muchedumbre fue identificado y ayer se presentó voluntariamente para declarar por un presunto delito de amenazas.

Un antecedente muy similar

No es el primer incidente grave que protagonizan los habitantes del entorno del cerro de las Mártires de Huesca. Hace poco más de tres años, el desalojo forzoso de una caballerizas ilegales al norte del polígono industrial Monzú, muy cerca del cerro, se saldó con un detenido y con un policía local herido tras ser arrollado varios metros por el coche que conducía el arrestado cuando pretendía huir de un control policial.

En aquella ocasión, y en previsión de posibles altercados, la Policía Local y Nacional desplegaron más de 40 agentes equipados con material antidisturbios. Un control policial dio el alto en la calle de Fornillos -uno de los accesos a las Mártires- a un vehículo que pretendía acceder a la zona del derribo. Ante su violenta actitud, le pidieron la documentación, pero el conductor arrancó el coche e intentó huir dando un trompo y llevándose por delante a un agente.

Se refugió en el cerro, donde fue detenido, pero se agolparon en el lugar numerosas personas también de etnia gitana. Una de ellas amenazó con sacar un arma de su coche (tenía un machete) y fue arrestada. Un juzgado les condenó a cada uno a tres años de cárcel.

Etiquetas