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Huesca

PATRIMONIO

Rejas en la catedral contra los balonazos

El cabildo de la catedral de Huesca se plantea volver a poner una verja, como la que desapareció hace 50 años de la entrada principal, para evitar daños en el monumento.

Rejas en la catedral contra los balonazos
Rejas en la catedral contra los balonazos
RAFAEL GOBANTES

La portada de la catedral de Huesca luce esplendorosa a los cinco años de su restauración. Al menos, a los ojos de los profanos, porque el cabildo catedralicio está preocupado por su conservación. Y no porque el trabajo se hiciera mal, al contrario, "fue perfecto", dice su presidente y párroco de esta iglesia, Juan Carlos Barón. "El problema grave es la indiferencia", añade. Esta actitud se traduce en gente pernoctando bajo las arquivoltas, comiendo en la escalinata o utilizando la entrada principal de la seo oscense como portería de fútbol. "La agresión que está sufriendo esta portada es mayor que la que ha sufrido desde que la hicieron", afirma.

Por eso, el cabildo se plantea "seriamente" colocar una verja en la entrada principal de la catedral, como la que hubo hasta la década de los 60 del pasado siglo y cuya retirada y destino final hizo correr ríos de tinta. Hace unos años, la comunidad eclesiástica llegó a encargar un proyecto para colocar un enrejado, e incluso barajó un presupuesto, pero finalmente decidió paralizar la iniciativa pensando precisamente en que se trataba de un asunto muy polémico, en que podía resurgir la controversia que hubo en su día por la retirada de la verja del siglo XIX y su posterior venta.

Por ahora, el cabildo catedralicio no ha hecho ninguna petición formal en este sentido a la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, organismo que debería autorizar la colocación de cualquier elemento. Pero se quiere recoger información, incluso fotográfica, de algunas de estas conductas incívicas y aprovechar este momento para plantear la propuesta, coincidiendo con la revisión a la que desde ayer está siendo sometida la catedral, a los cinco años de la restauración. El próximo jueves está prevista la visita del jefe de la sección de Bienes Muebles de la citada dirección general, José Félix Méndez, "y se lo comentaremos", explica el párroco.

Juan Carlos Barón aclara que "no podemos poner un guardia allí todo el día", pero reconoce que "es un problema que esté así la fachada, sin un elemento que disuada, que evite una agresión". "Los niños no son conscientes, ven una puerta y piensan en una portería, aunque los padres sí que podrían decirles dónde se puede jugar y dónde no". Y es que un balonazo puede dañar irremediablemente las esculturas de las arquivoltas o del dintel de la portada, un conjunto de escultura gótica del siglo XIV compuesta por siete arcos que albergan numerosas estatuas de vírgenes, mártires y profetas.

Las bodas, por la puerta lateral

El cabildo sí que ha tomado medidas especiales para conservar la fachada, algunas impopulares, como impedir que en las bodas los novios salgan de la catedral por la entrada principal, ya que los elementos que se lanzan en la ceremonia pueden afectar a la instalación eléctrica colocada para ahuyentar a las palomas. "A las parejas que se casan no les gusta salir por la puerta lateral", comenta el presidente del cabildo. Además, el mantenimiento tiene un alto coste económico para la comunidad eclesiástica que, entre otras cosas, periódicamente contrata empresas especializadas para la limpieza de las bajantes.

La portada la restauró el Instituto del Patrimonio Histórico Español (IPHE), dependiente del Ministerio de Cultura, en 2005, y durante un año los andamios taparon la puerta principal de la seo. En aquel momento, los máximos responsables del IPHE destacaron la importancia de concienciar a la ciudadanía de que "tenga cuidado y piense que la portada es un familiar delicado al que hay que tratar con cariño", insistiendo en la necesidad de realizar un mantenimiento periódico del monumento.

Sin excrementos de palomas

Siguiendo esta idea, y cinco años después, se ha encargado a la empresa de restauración Ártyco que proceda a una revisión detallada. Entre los aspectos que los técnicos tienen que comprobar está el funcionamiento correcto del sistema antipalomas, unos pequeños hilos repartidos por la portada que producen una descarga eléctrica de bajo voltaje. El sistema ha funcionado, comentaban ayer, pues no se observan excrementos en la fachada.

Por otra parte, cabe recordar que el cabildo de la catedral de Huesca ya ha recurrido a la colocación de rejas para proteger el monumento. El año pasado, hizo instalar una verja en una de las puertas más antiguas del templo, la situada en la calle de Palacio, una vía estrecha y oscura que propiciaba que algunos vecinos desaprensivos la utilizaran como basurero. Ya entonces, el párroco no descartó que se tuviera que extender la medida de precaución a la puerta principal.

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