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"Nosotros no tenemos que mirar hacia abajo"

moisés i delantero i El veterano ariete, que ha marcado en dos encuentros consecutivos, valora el triunfo de Castellón por lo difícil que lo puso el rival.

Moisés, en el centro de la imagen junto al meta Doblas, en la formación titular que Calderón puso en liza el sábado en Castellón.
"Nosotros no tenemos que mirar hacia abajo"
ACF

El Huesca detuvo su caída libre en Castellón. La victoria era imprescindible para evitar la degradación de un equipo que parecía haber olvidado sus señas de identidad en el momento más inoportuno de la temporada. Grande el partido de Mikel Rico, fenomenal la actuación de Doblas y soberbio el oportunismo de Moisés para abrir el camino de un triunfo con efecto balsámico.

Hurgar en la herida de Castalia y enviar al anfitrión a Segunda B era casi una obligación después del 'socavón' que se había generado tras sumar un punto de los últimos quince en disputa.

Una primera parte muy floja, sin continuidad, sin pegada y con algunos de los miedos heredados de los últimos encuentros, hizo temer por un nuevo descalabro. Y más viendo al Castellón tirando de casta para acogotar a un conjunto azulgrana algo paralizado por la duda. Por eso el descanso resultó una bendición del cielo, porque tras él se vio al Huesca reconocible, animoso y pujante, inconformista, al que exhibe cuanto menos la misma intensidad que su oponente. En definitiva, un Huesca que quiere, una escuadra unida en la causa, que cree en sí misma sin fisuras.

Y menos mal que fue así. Y menos mal que Doblas dio una lección de reflejos en los últimos cinco minutos. Porque el empate, con los resultados que se han dado en otros campos, era más condenatorio que salvador.

Ahora se puede pensar en el Betis con más calma que premura, con más motivación que necesidad, que la sigue habiendo. Además, el Huesca tutea a los grandes con elogiable desparpajo. Así lo ha demostrado contra la Real Sociedad, el Hércules de Alicante -al que se le ha ganado en casa y fuera-, el Cartagena, el Levante y el propio Betis en el partido de la primera vuelta.

Ahora el equipo verdiblanco se juega la vida. Pero el Huesca tampoco está para hacer concesiones. Con los andaluces llega un laureado Víctor Fernández, venido a menos en su trayectoria profesional. Y como ayudante, un viejo conocido del Huesca, José Luis Arjol, técnico del cuadro azulgrana en una de sus experiencias en la categoría de bronce.

Moisés cotiza al alza

Una de las notas positivas del encuentro del pasado sábado en Castellón fue que Moisés marcó por segundo día consecutivo. A la chita callando, el veterano ariete suma cuatro goles. Y más que podían ser con los travesaños que ha reventado y los tantos que le han anulado, varios cuestionables.

Moisés suple el hándicap de la edad y la falta de velocidad con una entrega descomunal y una insistencia que le lleva a obtener premios de vez en cuando. "Tuvimos que sufrir hasta el último minuto porque a ellos solo les valía ganar y nos lo pusieron muy complicado", argumentó Moisés.

El corpulento delantero es consciente del deseo común que descansa detrás del Huesca. "Sabemos que hay una ciudad entera pendiente, que tenemos una responsabilidad y que no podemos mirar hacia abajo".

Moi entiende a la perfección el contexto en el que está. "El Huesca somos todos y todos tenemos que echar una mano", concluyó el punta azulgrana.

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