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DEPORTES

A escapar del enredo

El Huesca necesita puntuar si no quiere complicarse más la permanencia. Al Castellón solo le sirve la victoria.

El equipo ha trabajado a conciencia durante la semana, sabiendo que buena parte de sus opciones de salvarse pasan por el partido de esta tarde.
A escapar del enredo
áLVARO CALVO

Quizá no sea lo más ajustado hablar de final, porque si el Huesca cayera derrotado no estaría todo perdido ni mucho menos. Aunque la posibilidad de dejar de depender de uno mismo ya sería una losa importante. Por eso, un simple empate en Castellón puede tener más valor del imaginable a priori. Se entierra igualmente al equipo albinegro y quién sabe si se amplía la ventaja sobre el descenso en un punto.En el Nuevo Castalia (18.00) huele a muerto. Con quince puntos por disputar, el anfitrión está a nueve de la permanencia. Para ellos sí que es una final. Una finalísima. Deben ganar para colocarse a dos victorias del milagro, con cuatro envites por delante.

La afición del conjunto 'orellut' está que trina. Han visto pasar tres entrenadores y ninguna mejoría sustancial. El camino al pozo está despejado y quieren que se oiga su frustración. Van a recoger firmas contra la directiva. Planean una protesta accediendo al estadio cinco minutos después de empezar el partido. No es la mejor forma de arropar, pero donde hay desesperación no cabe temple.

Más de 300 aficionados

El Huesca, aunque apurado, no tiene ese nivel de ansiedad. Por eso es esencial que entre entero al partido, sin desbarajustes posicionales y con los cinco sentidos en la faena. El paso de los minutos juega de su parte. Tampoco hay que salir atrás. Es cuestión de exhibir firmeza, de tener poso con y sin balón. Es el lenguaje gestual del fútbol.

Para ayudar en el trance habrá al menos tres centenares de seguidores azulgranas, que viajan en los autobuses fletados por empresas colaboradoras del club y en coches particulares. Atrae la cita y el buen tiempo prometido. A las nueve de la mañana parte el grueso de la marea azulgrana hacia la costa del Azahar para pescar en mar revuelto.

Como la fuerza del grupo multiplica los ánimos, el técnico Antonio Calderón se ha llevado a todos los futbolistas de la plantilla. Sin sancionados, las únicas dudas las ofrecen José Vegar y Gilvan Gomes, con problemas en un tobillo y una sobrecarga muscular respectivamente.

El míster andaluz ha ensayado con lo que vendría a ser un esquema clásico en el Huesca, y en el que las novedades principales estarían en el regreso de Robert al lateral derecho y la presencia de Carlos de la Vega en el izquierdo. Pero no hay que descartar que el entrenador azulgrana haya jugado al despiste o se guarde alguna perla de última hora.

El equipo oscense viajó temprano ayer con la idea de ejercitarse después de comer en las instalaciones que le ha cedido el Villarreal, club amigo a cuyo filial debe enfrentarse en la próxima salida fuera de casa.

Las declaraciones del vestuario durante la semana se han enfocado en la misma dirección: tensión sin agarrotamiento, necesidad pero cabeza fría y mucha fe en las cualidades de un equipo que no puede perder su seña de identidad por dos partidos que hayan resultado nefastos.

Un Castellón mermado

En el Castellón, su entrenador Asier Garitano podrá contar finalmente con Sergio Mantecón, aunque pierde a Rafael Ramos "Rafita" y a Dani Pendín, expulsados ante la Real Sociedad. Tampoco estará Miguel Palanca, lesionado con un esguince de tobillo. El once titular se verá alterado respecto al de la última jornada con la entrada de Ximo Enguíx, Jordi Mareñá y Guzmán Casaseca.

El técnico vasco se ha visto obligado a citar en la convocatoria a los canteranos Jordi Mareñá, Aarón Torlà y Marc Cosme. Además, regresan a la lista Pol Bueso y Ricardo Páez.

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