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El partido de todos

El Huesca busca ante el Real Unión una victoria que le aleje de los puestos de descenso.

Varios de los futbolistas de la Sociedad Deportiva Huesca, durante el entrenamiento de ayer en el Instituto Montearagón.
El partido de todos
JAVIER BLASCO

Es el partido de los 24 futbolistas de la Sociedad Deportiva Huesca. De los técnicos, del jardinero que se ocupa del césped. Del Consejo de Administración, de Petón, de los ex presidentes. De los que reman a favor del proyecto y de los que conspiran en contra (¿los hay?). También, de los aficionados, a quienes se ha convocado por activa y por pasiva para el encuentro de esta tarde ante el Real Unión de Irún. La unidad es el mejor antídoto contra la depresión de los últimos partidos, y la catapulta para escapar de los puestos peligrosos, aquellos que lastran cabezas y piernas.

Se puede afirmar que se trata de una final, siempre que la solemnidad del término no amilane a los azulgrana. No lo hará. Es el primero de los seis compromisos que quedan para el desenlace de la liga y los números son elocuentes: la tranquilidad se halla a una distancia de ocho puntos que serán cinco, media vida, si se supera a los vascos. Y el Huesca quiere hacer virtud de esa necesidad, así como espantar los malos augurios de las últimas semanas. Un empate y tres derrotas han cortado la interesante progresión de la segunda vuelta.

Además, hay que olvidar el oprobio de Vallecas. Los peores minutos de la temporada, de largo, condenaron a los oscense ante el Rayo, que de paso les endosó la mayor goleada en tres años y medio de partidos oficiales. Algo impropio del Huesca que todos conocemos, de esa bien ganada seguridad defensiva ante la que Rubén Castro, como el que conoce bien los recovecos de la libreta de Antonio Calderón, hizo y deshizo a su antojo. Tampoco nos hemos acostumbrado a perder partidos en El Alcoraz, fortín que han saqueado en los últimos tiempos el Recreativo de Huelva (1-2) y el Cartagena (0-2), seis puntos que se echan mucho de menos. Para eso están las segundas y terceras oportunidades, para invertir tendencias y volverse a ganar de una vez el respeto de la otra persona.

Aislada de cuestiones, en este momento, más allá de lo deportivo, la plantilla azulgrana ha esgrimido su tradicional y contrastada capacidad para levantarse de la lona en una semana que vuelve a portar la alegría, clave a estas alturas, de que todos los futbolistas se encuentren disponibles. También Carlos de la Vega, impedido en el Teresa Rivero por los términos de su contrato de cesión, y un Neru totalmente recuperado de sus problemas en la rodilla. Las guerras modernas las ganas quienes presentan unas tropas más numerosas y los más avispados en el terreno táctico.

Así, Calderón puede introducir otra vez novedades en su once y en su esquema, tal vez sin llegar tan lejos como en Vallecas y en busca de unas mejores prestaciones. Los ensayos de estos días apuntan al regreso del doble pivote y un solo punta. Este podría ser Borja Rubiato, quien en las últimas semanas parece haber recobrado el peso perdido. Adelantaría así a Moisés y Rodrigo, quien se quedó fuera de la pasada convocatoria. En la de 18 que se cierre hoy figurarán los habituales, con varios futbolistas apercibidos y y alguna otra duda más, como la inclusión de Paco Borrego en el centro del campo. Neru también recuperaría el lateral zurdo.

Las previsiones apuntan hacia un Alcoraz casi lleno gracias a la lógica atracción que genera el partido y a la campaña en pos de ese aliento necesario. Se espera, asimismo, a unos 200 hinchas del Real Unión en una armonía inversamente proporcional a la batalla que se aguarda sobre el terreno de juego. Duelo desigual si se mantienen los parámetros de la primera parte en el Stadium Gal, con baño azulgrana. Para tapar los miedos, el Huesca se busca a sí mismo. Que se encuentre.

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