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La convicción del capitán

El centrocampista de Abella respeta que hayan podido surgir dudas en torno al equipo por el bache de resultados que atraviesa, pero insiste en trasladar la tranquilidad y el optimismo que se vive en un vestuario seguro de caminar con firmeza hacia la salvación.

Sorribas realiza abdominales durante una sesión de entrenamiento del equipo oscense.
La convicción del capitán
JAVIER BLASCO

Joaquín Sorribas, capitán del Huesca, habló ayer del estado anímico de la plantilla cuando queda poco más de un mes para concluir la competición y todavía debe certificarse el objetivo de la permanencia. Elocuente, sensato, orgulloso y muy positivo, Sorribas quiso trasladar el convencimiento del vestuario de que la salvación, cueste lo que cueste, será un hecho antes o después.

Tras haber sumado un punto de los últimos doce, es lógico que haya expectación por comprobar el comportamiento del equipo ante la visita de un Real Unión al alza, que no se resigna a abandonar la categoría. "La tranquilidad es absoluta, como la confianza y la autoestima. Venimos de una mala racha, pero siempre hemos demostrado que después de estas situaciones es cuando mejores resultados hemos tenido", comentó Sorribas.

Cuando se le nombran las dudas que han podido surgir en una parte de la afición tras el bache sufrido en el último mes de Liga, el gran capitán opta por discrepar con elegancia. "El aficionado tiene todo el derecho del mundo a pensar lo que quiera. Entre los 4.000 socios habrá opiniones de todos los colores, unos que confiarán plenamente y otros que estarán reticentes. Eso pasa en el Madrid, en el Barcelona, en el Chelsea? es la salsa del fútbol".

Aunque hay margen de sobra para no caer en lo más hondo del pozo, Sorribas prefiere que la salvación llegue lo antes posible, hasta el punto de que duda cuando se le plantea si firmaría lograr la permanencia en el último partido, empatados a puntos con el primer equipo que descienda aunque con mejor golaverage. "Eso me sucedió cuando jugaba en el Almería contra el Poli Ejido en el último partido y la verdad es que no me gustaría que se repitiera porque son encuentros de una tensión terrible, que pienso que no nos merecemos ni el equipo ni la afición ni el cuerpo técnico ni la directiva. El Huesca debe permanecer en Segunda y poco a poco mejorar su proyecto. Aunque si tiene que ser en la última jornada y en el último minuto contra el Celta, pues que sea así".

Dicho esto, el de Abella vuelve a sacar el orgullo cuando se le demanda si un triunfo ante el Real Unión ayudaría a disipar las dudas que pueda tener un sector de la hinchada. "Con todos los respetos y todo el cariño del mundo, no estamos pensando en disipar las dudas de los aficionados. Eso queda en un segundo plano porque lo importante es que cada uno esté centrado en su trabajo dentro del campo".

Es más, Sorribas quiere que los timoratos transformen sus vacilaciones en un contundente respaldo. "Esperemos que a esa parte minoritaria de la afición que pueda tener dudas se les vayan durante el partido y se centren en apoyarnos porque les necesitamos. La única manera de ganar es que nosotros pongamos toda el alma dentro y que la gente se implique, como ha de hacerlo tanto en nuestros éxitos como en nuestros pequeños fracasos".

El optimismo no está reñido con el respeto a un rival que ha experimentado una gran mejoría en las últimas jornadas. "El Real Unión es un rival directo que ha mejorado mucho fuera de casa y al que vamos a pillar en el mejor momento de la temporada. Se sienten muy vivos. No esperábamos que vivieran con esa fuerza. Todos los equipos pasan picos y rachas. Le ha pasado al Hércules, al Betis y ahora a nosotros".

En estas fechas se populariza el debate sobre si se puede llamar o no una final a estos partidos tan definitorios aunque no decisivos. Sorribas está más por relativizar el uso de este término cuando existe remedio en caso de derrota. "Si lo de final lo tomamos como algo positivo, en el sentido de que tienes mucho que ganar y poco que perder, me parece bien; pero si lo que hacemos es darle un toque dramático al partido, te motivas mucho pero a la mínima que se te ponen las cosas en contra eso pesa mucho. Hay que tener la responsabilidad suficiente para saber que es un partido importante, pero nada más. Si perdemos estaremos tranquilos, y si volvemos a perder el siguiente encuentro también, y si volvemos a perder otra vez, también", insistió el altoaragonés, haciendo gala de su fe.

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