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TECNOLOGÍAS

Huesca ensaya energías limpias para cubrir el déficit de las zonas industriales y rurales

El proyecto Sinter instala en Valdabra un laboratorio de experimentaciónSe busca ofrecer un servicio energético de calidad a las redes saturadas o débiles.

Un momento de la presentación del proyecto Sinter a la clase empresarial de Huesca.
Huesca ensaya energías limpias para cubrir el déficit de las zonas industriales y rurales
RAFAEL GOBANTES

El embalse de Valdabra, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua de boca de Huesca, se va a convertir los próximos 3 años en un laboratorio de última generación donde se experimentará cómo integrar las energías limpias renovables en la red eléctrica convencional con el objetivo de atender la demanda energética de pequeños puntos que actualmente no tienen garantizada la calidad del servicio como zonas industriales o rurales.

Este laboratorio forma parte del proyecto Sinter (Sistemas inteligente estabilizados de red) que ayer fue presentado en el Palacio de Congresos de Huesca ante la clase empresarial oscense por el consorcio público-privado que lo ha puesto en marcha: Inycom, ADES, Fundación CICE, Fundación del Hidrógeno de Aragón, Centro Nacional del Hidrógeno y Ciemat/Ceder. La inversión de 4,3 millones de euros (2,9 financiados por el Ministerio de Ciencia e Innovación) ha servido para poner en funcionamiento seis demostradores en Valdabra, Walqa, Zaragoza, Tarazona y Soria donde se combinarán el uso de distintas energías renovables (eólica, fotovoltaica e hidráulica).

En el caso de Valdabra, los técnicos están acabando de construir un laboratorio en el que se integrará eólica -mediante un aerogenerador- con bombeo reversible, hidrógeno y supercondensadores.

José Sanz, uno de los responsables del Sinter, explicó que este proyecto pretende solucionar los problemas derivados del actual sistema eléctrico (basado en grandes infraestructuras de generación y de transporte que están muy alejadas de los centros de consumo), como el impacto medioambiental, los elevados costes de instalación y explotación o las graves consecuencias que pueden provocar las averías, recordando el apagón que afectó el año pasado a la central hidroeléctrica de Itaipú y que afectó a 50 millones de usuarios de Brasil y Paraguay.

Este laboratorio aspira a desarrollar una tecnología que resuelva los inconvenientes de muchas redes débiles, "que se quedan sin suministro cuando hay tormentas o nevadas", de redes saturadas "por el crecimiento de los polígonos industriales" y de los núcleos aislados "porque el coste de llevar la energía eléctrica es muy alto". El fin "es diseñar sistemas de generación de pequeña y mediana potencia mucho más cerca de los usuarios que se adecuan mejor a la demanda, son más baratos y crean mano de obra", resaltó.

El edil de Servicios del Ayuntamiento de Huesca, Germán Sanromán, valoró positivamente el proyecto "porque va en la línea de otras actuaciones de ahorro y eficiencia energética que estamos poniendo en marcha".

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