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Los cofrades reivindican en la romería el arreglo del porche de la ermita de Salas

La nota alegre la pusieron el reparto de tortas, las jotas de Santa Cecilia y el día soleado.

El grupo Santa Cecilia actuó al término de la eucaristía, pasadas las 12.00, en la ermita de Salas.
Los cofrades reivindican en la romería el arreglo del porche de la ermita de Salas
JAVIER BLASCO

HUESCA. La ermita de Nuestra Señora de Salas y de la Huerta vivió ayer una jornada agridulce, y llena de sonidos joteros, en la primera romería de mayo de la cofradía que lleva el mismo nombre. El buen tiempo, que dejó atrás las tormentas matinales que aguaron la fiesta a más de uno el pasado sábado, y el reparto de 1.000 raciones de torta de anís a los oscenses pusieron dosis de azúcar a un día marcado por las reivindicaciones por el mal estado de la capilla y la dejadez de algunos cofrades, que llevan mucho tiempo sin aportar ni un euro a la hermandad.

"Somos alrededor de 1.800, entre los que hay algunos perezosos", explicó el prior, Mariano Claver. De modo que a partir de ahora, los que lleven dos años sin abonar la cuota más la de esta fiesta de mayo (en total cinco faltas) serán automáticamente dados de baja. Y en septiembre, si es necesario, se volverán a hacer recortes.

Los fondos recaudados de los asociados y de la venta de torta de anís (por el precio de un euro) se utilizarán para el mantenimiento de la capilla. "Nos ocupamos del interior, pero quienes arreglen el edificio deben ser el Obispado -el propietario- o Patrimonio, porque es Bien de Interés Cultural", apuntó Claver en una llamada más de socorro por el mal estado en el que se encuentra el porche del lateral.

"La entrada necesita que no haya tantos palomos, que por el peso de su porquería está prácticamente roto, y se acabará derrumbando del todo. Por lo demás el edificio está bastante bien", añadió el prior.

Una reivindicación que no escapó a la eucaristía matinal, en la que Rafael Samper transmitió su malestar a los cerca de 500 fieles que abarrotaban la ermita, y a los otros tantos que seguían el oficio (de más de una hora) en el exterior a través de la megafonía.

Pero uno de los momentos más emotivos llegó al final de la eucaristía, cuando Samper se arrancó con una jota dedicada al fallecido maestro del folclore aragonés José Rodrigo, del que fue alumno. El pulso musical lo recogieron después más de 30 miembros del grupo Santa Cecilia, que comenzaron su interpretación con una canción a San Vicente y la terminaron con otra a San Lorenzo. Mientras, los centenares de oscenses se agolpaban en el interior del santuario para recoger su pedazo de torta.

Una ermita muy popular

"Muchos cumpleaños, bodas, fines de curso y demás celebraciones se celebran en Salas, donde además siempre hay gente que sube y baja por el camino", dijo el prior de la cofradía de la ermita, que, a poco más de un kilómetro de la capital, es considerada por los oscenses como una iglesia más de la ciudad. "A ver si no lo estropeamos entre todos", añadió la cabeza visible de la hermandad.

Será por su proximidad, por los árboles que dan sombra, o por la tradición, pero cada vez más altoaragoneses celebran el patrón de San Jorge en Salas, junto a los vecinos de Tierz, a los que la tradición de su romería les lleva hasta allí cada año. Además, desde 2008 a las bodas en la ermita se han sumado los bautizos y las comuniones de la parroquia San Francisco de Asís (sin sede física).

"Estamos encantados de que la gente venga a celebrar, porque es un sitio maravilloso, en medio del campo", afirmó Claver. Aunque en muchas de estas fiestas, continuó, "dejan el entorno lleno de bolsas y botellas. Si todos nos comportáramos, el sitio estaría de cine".

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