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La limpieza de la A-139 permite salir a los aislados por el alud, pero sigue el riesgo

Varias máquinas trabajaron durante la mañana para despejar la carretera de nieve
La limpieza de la A-139 permite salir a los aislados por el alud, pero sigue el riesgo
JORGE MAYORAL

Justo 24 horas después de quedar aislados en los dos hoteles de los Llanos del Hospital de Benasque por el alud que al mediodía del jueves cortó la carretera A-139, la mayoría de los más de 100 clientes allí hospedados pudieron abandonar el lugar, tras concluir las labores de la limpieza de la nieve caída sobre la calzada, que duraron hora y media. Eso sí, los que tenían previsto iniciar sus vacaciones en la zona estos días tendrán que cambiar de planes, puesto que la vía sigue cerrada al tráfico por el riesgo de que se produzcan nuevas avalanchas, una situación que podría prolongarse al menos hasta comienzos de la próxima semana. El firme está limpio, pero una valla y un cartel alertan del peligro.

A las 09.00 se empezó a despejar la vía, con maquinaria de Carreteras de la DGA y de los Llanos del Hospital. Las labores estuvieron supervisadas por la Guardia Civil y los Bomberos de la Ribagorza, al igual que el operativo de evacuación, que finalizó sobre las 14.00.

Según comentaron los responsables de los dos establecimientos hoteleros, ayer tarde quedaban alrededor de 85 personas. En concreto, en el Hospital de Benasque, junto a la estación de esquí de fondo de los Llanos, había unos 40 turistas y 24 empleados, mientras que en el otro hotel afectado, el Turpi, permanecían 21 personas entre clientes, trabajadores y familiares de estos. Según les informaron desde Carreteras del Gobierno de Aragón, está previsto que el lunes los técnicos vuelvan a evaluar el riesgo existente para decidir si se puede reabrir el paso.

Pero a los inconvenientes de ver muy limitados sus movimientos hay que añadir los perjuicios económicos para estos dos negocios, que esperaban recibir nuevos visitantes durante el fin de semana. En el caso del Hospital de Benasque, su gerente, Jorge Mayoral, recordó que la previsión era tener el establecimiento al 100% de ocupación, con 130 personas. Por su parte, la propietaria del Turpi, Carina Llanas, lamentó que "nos hemos quedado con menos de la mitad de la gente" a la que debían dar servicio. "Si no permiten el paso pronto, el domingo cerraré el hotel y me iré", añadió.

Es ya la tercera vez en lo que va de invierno que se repite esta situación, pero los afectados no se resignan y siguen pidiendo que se tomen medidas para evitar nuevos cortes de la carretera de acceso a estas instalaciones. "Esto nos perjudica enormemente, pero si se ve que hay un riesgo, por descontado debe cerrarse", señaló Jorge Mayoral.

La avalancha del jueves se produjo en la zona de Rosec, a la altura del kilómetro 65, "uno de los puntos críticos" en los que son habituales los desprendimientos de nieve debido a la fuerte pendiente de las laderas, según explicó el alcalde de Benasque, José Ignacio Abadías. El primer edil recordó que hace varios años se elaboró un estudio de las zonas conflictivas en las que sería necesario construir viseras para proteger a los automovilistas de los aludes, aunque el programa Red de renovación de carreteras de la DGA no contempla iniciar los trabajos hasta 2012.

También confía en que se cumplan los plazos Jorge Mayoral, quien reiteró que la situación actual es "una espada de Damocles. No hay ninguna seguridad y todos los proyectos que tenemos se pueden venir abajo por esto".

Persiste el peligro

Por otra parte, se mantiene en todo el Pirineo aragonés el riesgo fuerte de aludes (4 en una escala de 5). No obstante, aunque el peligro se vaya reduciendo, los especialistas en rescates de montaña advierten de que "con el nivel 3 es cuando más accidentes por avalanchas se suelen producir".

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