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Los valles turísticos del Pirineo tienen cuatro veces más habitantes por km2 que el resto

Según un estudio de Adelpa, la presencia de espacios protegidos no incrementa la población ni la actividad.

El turismo ha abierto una profunda brecha sociológica en el Pirineo entre unos valles y otros, hasta el punto de que aquellos que gozan de un sector servicios activo, tanto en invierno como en verano, tienen cuatro veces más habitantes por kilómetro cuadrado que los que siguen vinculados a la agricultura y la ganadería. Unas diferencias que se plasman también en la natalidad o en la población activa.

 

En los valles de Benasque y Aragón, con turismo invernal y estival, el número de habitantes por kilómetro cuadrado supera los 10. Por contra, en la zona de Montanuy, Bonansa o Laspaúles, en la Ribagorza oriental, sin actividad turística, apenas alcanza los 2,36. Una cifra muy similar a la del valle de Gistain (2,80), pese a contar con cierto turismo estival.

 

Pero lo realmente sorprendente es que zonas con espacios con un alto grado de protección, como los pueblos del entorno del Parque Nacional de Ordesa (más de 600.000 visitantes al año), no han conseguido rentabilizar este atractivo. Broto, Torla, Fanlo, Bielsa, Tella-Sin y Puértolas tienen la menor densidad demográfica del Pirineo, 2,31 habitantes por km2.

 

Los datos figuran en el estudio 'Indicadores de población en las cabeceras de los valles del Pirineo aragonés', realizado por la Asociación de Entidades Locales del Pirineo Aragonés (Adelpa) a partir de estadísticas oficiales de 2007 sobre población, natalidad, cuotas del IBI o segundas residencias. En él se plasman las profundas diferencias existentes entre unos valles y otros en función de su desarrollo turístico.

 

Y no solo en la densidad demográfica, también en los índices de natalidad, que determinan la población futura. La tasa de natalidad de las cabeceras que disponen de turismo en invierno y verano es el doble que la del resto. En Montanuy hay 5,58 nacimientos por cada 1.000 habitantes, mientras que el valle vecino de Benasque está por encima de los nueve. Un dato que al combinarse con el de población, cuatro veces superior, arroja que por cada nacimiento que se produce, por ejemplo, en Los Valles (Ansó, Hecho) hay ocho en el valle de Tena.

 

Asimismo hay importantes oscilaciones en la edad media de la población: los 48 años de los vecinos de Montanuy y Los Valles, menos desarrollados, se rebajan hasta los 38 en Benasque.

 

Los datos de afiliación a la Seguridad Social también son reveladores. Mientras que en los valles turísticos de Benasque, Tena y Aragón hay 6,18 afiliados de media por kilómetro cuadrado, en el resto no llegan a uno. La tasa más baja la tienen las áreas de Ordesa (0,61), Montanuy (0,61) y Gistaín (0,55).

En la presentación del estudio, Adelpa pidió que se impulsen proyectos de desarrollo en el Pirineo para que sus pueblos puedan sobrevivir, e invitó a los ecologistas a retomar el diálogo en la Mesa de la Montaña, que han abandonado por su desacuerdo con el proyecto de ampliación de Cerler hacia Castanesa, en el municipio de Montanuy. Este figura a la cola en muchos de los indicadores. José Luis Sánchez, representante del PSOE en Adelpa, recordó que tiene 300 habitantes repartidos en 17 núcleos. "Por cada niño que nace allí, nacen ocho en otros valles", explicó.

 

Sánchez destacó que se ha visto cómo la creación de áreas con una alta protección ambiental no se traduce en mayor población o más actividad en el entorno. Y se refirió a las profundas diferencias entre los valles. La zona de Montanuy, Bonansa o Laspaúles es prácticamente virgen; los valles del Aragón, Tena y Benasque han tenido un gran desarrollo; y Ordesa, Hecho y Ansó, con un parque nacional y un parque natural, no han logrado despegar.

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