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Huesca

SANIDAD

"Volver de cuatro horas de diálisis botando sobre los baches de la carretera es inhumano"

Una paciente de La Ribagorza relata la odisea que sufre para ir al Hospital de Barbastro por el mal estado de la vía.

"Volver de cuatro horas de diálisis botando sobre los baches de la carretera es inhumano"
"Volver de cuatro horas de diálisis botando sobre los baches de la carretera es inhumano"
ÁNGEL GAYÚBAR

"A este paso me voy a morir aquí sin que nadie haga nada". La resignación que denota la voz de Aurora Giménez no esconde un toque de amargura y de indignación. Encadenada desde hace ocho años al riñón artificial que lunes, miércoles y viernes le filtra la sangre, debe afrontar la tortura añadida de unos accesos que parecen sacados de un escenario bélico para poder llegar a su casa y descansar al fin.

 

"Volver del hospital de Barbastro tras más de cuatro horas conectada a una máquina, agotada, machacada, y acabar el viaje con el traqueteo brutal del coche botando sobre los baches del último tramo de la carretera es inhumano", afirma esta valiente mujer de 74 años que, a pesar de todo, no pierde el ánimo.

 

Aurora vive en Carrasquero, un pequeño núcleo del municipio ribagorzano de Isábena. Junto a Esdolomada y Merli, se encuentra en un valle al que se accede desde una carretera local, originalmente asfaltada, que enlaza en La Puebla de Roda con la A-1605. Esta carretera local da servicio a la decena de vecinos que residen permanentemente en estos tres pueblos, cuyos censos se multiplican en épocas vacacionales.

 

Todos ellos padecen una carretera que se ha ido deteriorando en los últimos años de forma imparable y que ahora presenta sin solución de continuidad desde La Puebla hasta Merli un rosario de baches en aquellos tramos en que la vía no parece, literalmente, un campo de labor por los profundos surcos en lo que fuera antaño su firme. El asfalto descarnado, el barro, los innumerables agujeros, socavones y baches que jalonan todo el trazado convierten esta vía en un auténtico infierno.

 

"Están destrozando los coches"

Los usuarios vienen reclamando una actuación hace ya mucho tiempo, pero desde hace dos años la situación es insostenible. "A tal punto ha llegado la cosa, que los taxistas que me traen y me llevan al Hospital de Barbastro para la diálisis hace días que me comentan que al final no tendrán más remedio que recogerme en La Puebla porque están destrozando sus coches por mucho cuidado que pongan", explica Aurora.

 

Algo que, por cierto, les pasa a todos los vecinos de la zona que ven cómo sus vehículos acaban con los bajos reventados en alguna de las muchas trampas de la carretera. "Nosotros tenemos un turismo normal, pero para qué vamos a hablar de cómo vuelve a casa cada vez que sale", reconoce.

 

"Parece que están empeñados en echarnos de aquí -tercia José María Espuña", el hijo con quien vive Aurora". José María trabaja en el campo y afirma que algunos días podría acercar a su madre hasta la A-1605 pero en otros sus ocupaciones le impedirían poder atenderla. "Son escasamente cinco kilómetros los que nos separan de La Puebla, y yo estoy harta de hacerlos andando, pero ahora me es imposible", recuerda su madre.

 

"Nosotros tenemos un convenio para atender este servicio y no nos podemos quejar porque asumimos las circunstancias, pero sí es cierto que circular por una carretera llena de socavones conlleva que a largo plazo los vehículos se destrocen. Y sobre todo es una condena añadida para la paciente", confirman los taxistas que trasladan a Aurora. "Por mucho que lo intentemos -apuntan-, al final siempre acabas por pillar algún bache". Se quejan del estado que presentan los tres primeros kilómetros de la vía, antes de llegar al cruce con Carrasquero ya que desde allí el firme mejora un poco.

 

Fuentes del Salud explicaron que existe un convenio con Alcer (Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades Renales) para garantizar un transporte a todos los pacientes. La asociación lo gestiona y la DGA lo financia.

"Es una odisea llegar a Merli"

Carmen Toda es la cartera que atiende a estos núcleos y llega muchos días con correspondencia hasta Merli, donde acaba la vía. "El camino estaba mal, incluso muy mal, desde hace mucho tiempo, pero con la nieve y las lluvias de las últimas semanas se ha acabado de estropear y llegar a Merli es ahora una odisea porque por más cuidado que pongas, al final acabas cayendo en algún agujero", comenta. Ella tampoco escapa a la maldición de los vehículos destrozados y de hecho asegura que pronto va a tener que llevar el coche al taller porque ya está notando un ruido " sospechoso" en los amortiguadores.

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