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Huesca

COMIENZA HOY EL JUICIO

Piden tres años de cárcel para los acusados por un vertido tóxico al río Cinca

El fiscal culpa al dueño y al director de la empresa Cazsa de Zaidín de arrojar durante 6 años residuos de animales muertos sin depurar.

Hoy comienza en Huesca el juicio contra el presidente y el director técnico de Cazsa, la empresa de Zaidín dedicada a la destrucción de cadáveres animales procedentes de explotaciones ganaderas que fue clausurada hace tres años y medio tras verter presuntamente 400 toneladas de residuos tóxicos al río Cinca. El fiscal pide 3 años de prisión para cada uno de los dos acusados, Juan B. M. y Felipe A. A.

 

En la operación que permitió el hallazgo del vertido, llevada a cabo por el Seprona de la Guardia Civil de Huesca en agosto de 2006, también fueron detenidos A. R. C. y M. B. M., para los que la Fiscalía pide el sobreseimiento provisional de los cargos. Acerca del primero, economista de profesión, señala que "no ha realizado funciones de director, gerente o ejecutivo de la empresa" y "no ha participado en las decisiones relacionadas con los vertidos", mientras que la segunda, "si bien es hija del acusado Juan B. M." y ejercía de secretaria y administrativa "por delegación de su padre", no intervino tampoco "en el proceso de tratamiento del material, su depuración o su vertido".

 

Respecto a Juan B. M., accionista único de la sociedad Complementos Alimentarios de Zaidín, S.A., y al veterinario Felipe A. A., el fiscal considera que "de forma plenamente consciente y continuada, entre los años 2000 y 2006, consintieron en verter residuos tóxicos consistentes en compuestos orgánicos derivados de animales muertos y triturados y materiales de alto riesgo sin tratar ni depurar a un meandro del río Cinca situado junto asu empresa (...), en el dominio público hidráulico y en un paraje con catalogación LIC (Lugar de Interés Comunitario)".

 

Según el escrito de conclusiones provisionales, los acusados, "hasta el 3 de agosto de 2006, permitieron que, a través de una tubería oculta procedente de su planta depuradora, se vertiera al río un líquido oscuro y maloliente sin depurar procedente del proceso de transformación de los cadáveres, de la limpieza y desinfección de las instalaciones y de los lixiviados de los cadáveres almacenados en la explanada y en la tolva de recepción, sometidos a las inclemencias del tiempo y en estado de putrefacción". En la inspección se hallaron 21.700 kilos de animales muertos.

 

Además, el fiscal recuerda que, en 2005, tanto la Confederación Hidrográfica del Ebro como la Guardia Civil de Fraga "habían requerido a Cazsa para que la tubería fuera anulada".

 

El ministerio público es rotundo al afirmar que los vertidos fueron "altamente contaminantes", y lo hace en base a siete informes emitidos por técnicos de diversos organismos que figuran dentro de un sumario de más de 4.000 folios instruido por el Juzgado de Fraga. Entre ellos, destacan el del Servicio de Química del Instituto Nacional de Toxicología, que asegura que "los parámetros de los vertidos objeto de muestreo son en algunos casos hasta 5.000 veces superiores a los límites establecidos para esa industria por la CHE" y que "el vertido poseía un elevado potencial tóxico y contaminante para el medio ambiente suponiendo un grave riesgo para los ecosistemas naturales y un riesgo de transmisión para las personas y los animales".

 

La Fiscalía considera que estos hechos son constitutivos de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente y, además de las penas de prisión, en concepto de responsabilidad civil propone que los acusados sean condenados a indemnizar con 83.358,26 euros a la CHE y a los departamentos de Medio Ambiente y Agricultura de la DGA por la limpieza del vertido "más lo que resulte por los daños causados al subsuelo cuya valoración está por determinar".

 

También se han personado como acusación la Abogacía del Estado, la DGA y un particular.

 

El juicio se prolongará durante toda la semana, ya que a lo largo de la vista comparecerán 4 agentes del Seprona, otros tantos testigos y una veintena de peritos.

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