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Los afectados por el derrumbe del Coso crean una asociación para exigir la limpieza de solares

Los propietarios promueven una entidad para que el Ayuntamiento de Huesca aplique la normativa vigente sobre el mantenimiento de terrenos vacíos en el casco urbano

Los operarios empezaron ayer a desbrozar y drenar el solar donde el día 5 se produjo el derrumbe.
Los afectados por el derrumbe del Coso crean una asociación para exigir la limpieza de solares
J. blasco

Huesca. Saben que por separado será difícil que se les escuche y han decidido constituir una asociación. Los propietarios y vecinos de los ocho edificios situados alrededor del solar del Coso Bajo de Huesca donde el día 5 se produjo un derrumbe que obligó al desalojo de seis familias quieren crear una entidad para exigir al Ayuntamiento que aplique la normativa vigente sobre la limpieza y el mantenimiento de solares vacíos en el casco urbano. Su objetivo es que lo ocurrido en la noche de Reyes no vuelva a repetirse.

Jesús Ferrer es uno de los promotores de la nueva asociación, que quiere integrar a todas las personas afectadas por solares o inmuebles que llevan años vacíos, sobre todo en los cosos y en el Casco Viejo. "No hacen nada ni obligan a hacer nada y los proyectos se eternizan sin concretarse", apuntó Ferrer.

A partir de lo que ha ocurrido, este grupo de personas se ha puesto en contacto con la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo Osce Biella, que ya les ha dado su apoyo, y se reunirá con comerciantes de la zona para llevar adelante una reivindicación conjunta. "Tal vez, si este solar se hubiera mantenido en condiciones, sacando el agua, las piedras no se hubieran resentido, pero era todo un charco y la tierra se ha ido abajo", explicó Jesús Ferrer.

La ordenanza y el registro

Los afectados reclaman que, a falta de otras medidas, se aplique la normativa municipal vigente. Dentro de la ordenanza de limpieza urbana, el artículo 24 obliga a los propietarios de solares y terrenos a "mantenerlos libres de desechos y residuos y en las debidas condiciones de salubridad, higiene, seguridad y ornato público". Pero, en la mayoría de los casos, una valla de gran altura oculta el deterioro de estos espacios, solo visible desde las ventanas de los edificios que miran a su interior. En la memoria de la Policía Local de 2008 no se recogen denuncias por este motivo.

El grupo municipal de Chunta Aragonesista va más allá y solicita que el Ayuntamiento aplique la Ley Urbanística de Aragón y exija responsabilidad a los propietarios. CHA pide que se ponga en marcha el registro de solares que define la Ley Urbanística de Aragón y que los técnicos municipales hagan un inventario de estos espacios y de su estado de conservación y limpieza. "El Ayuntamiento dispone de instrumentos legales que el alcalde, Fernando Elboj, no utiliza porque deriva la responsabilidad a los propietarios haciendo dejación de funciones", afirmó el concejal Luis Gállego.

"Hemos visto las orejas al lobo"

Los afectados por el derrumbe pedirán al Ayuntamiento información sobre el proyecto urbanístico para este solar. "Hemos confiado en que un día u otro se iba a solucionar, pero ahora le hemos visto las orejas al lobo", dijo Ferrer. Según dijo, la excusa que se ha dado siempre es que hay restos arqueológicos. "Pero las piedras llevan ahí dos años y nadie las ha tocado", añadió.

Este solar está vacío desde mediados de 2002, cuando se derribó gran parte de sus edificios. Cuatro años después se resolvió el contencioso que permitió demoler la última casa del conjunto y se hicieron catas. La excavación finalizó en mayo de 2008.

Desde que terminaron las catas, parte del terreno se apuntaló y se protegió con plásticos, pero las paredes de tierra, entre las que aparecieron restos de muralla medieval y vestigios de época romana, se han desmoronado. El día 5 por la noche, un corrimiento de tierras provocó el derrumbe de un muro de carga del edificio situado en el número 31 del Coso Bajo. Las familias de este inmueble y del ubicado en el número 33 fueron desalojas y tardarán meses en volver. Un precinto de la Policía Local veda el acceso.

Pero el problema no ha terminado. Algunas personas que viven en los inmuebles que lindan con el solar han denunciado la aparición de grietas en sus casas. Otros permanecen alerta durante la noche por si escuchan ruidos que anuncien un nuevo derrumbe. David Ferrer vive con su mujer y sus hijos en la casa que su padre tiene en el número 7 de la Travesía de la Nevería. "El sábado, a las cinco de la mañana, oímos un crujido porque debió producirse un movimiento de tierras", explicó.

En cumplimiento del decreto del alcalde del 7 de enero, la propietaria del terreno, Incoproal, inició ayer las obras para consolidar el terreno afectado por el corrimiento de tierras y empezó a drenar el solar.

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