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DESAPARICIÓN CON FINAL FELIZ

El buscador de setas desaparecido en Benabarre estuvo dos noches perdido en el monte

El hombre, que cayó en una charca y se desorientó, pasó la primera noche andando. En la segunda se hizo un vivac.

Juan Granados, descansando en casa
El buscador de setas desaparecido en Benabarre estuvo dos noches perdido en el monte
ÁLVARO CALVO

Cuarenta y ocho horas de tensión, que acabaron con un final feliz, muy feliz. Juan Granados Cejas, un buscador de setas de 69 años que se perdió el jueves, fue localizado sano y salvo ayer en las inmediaciones de Purroy de la Solana (Benabarre), a ocho kilómetros de donde desapareció.

 

"¿Miedo?, nunca". Así de contundente se mostraba al relatar su experiencia a última hora de la tarde, después de haber comido caliente y haber descansado un poco. Tal vez esta entereza que seguía demostrando y su capacidad de reacción le han permitido sobrevivir dos días y dos noches, en las que el termómetro ha bajado de los cero grados, en plena naturaleza.

 

Juan Granados, relató ayer, salió a por setas el jueves. Aparcó su vehículo unos dos kilómetros al sur de Benabarre y se adentró en el bosque. "Conozco bien la zona, soy de aquí", explicó.

 

Por eso no sabe muy bien cómo pudo desorientarse. No llevaba excesiva ropa de abrigo. Según comentó, vestía un suéter y una chaqueta encima. Y para colmo, cayó en una fosa o charca de las que utilizan los jabalíes para revolcarse. "Salí de ella -dijo- chorreando agua". Ese fue el motivo por el que no paró de andar la primera noche a pesar de que escasamente veía. "Sabía que si me paraba me congelaría".

 

Fue a la mañana siguiente, según los equipos de Protección Civil, cuando su familia se percató de la ausencia de Juan, ya que su mujer se había quedado en Barcelona y su hijo estaba fuera de Benabarre. Enseguida dieron la voz de alarma y se montó un amplio dispositivo de búsqueda. Su coche fue localizado en las inmediaciones de Benabarre, población de la que es natural Juan Granados aunque reside en la Ciudad Condal. Y en ese entorno se centró el exhaustivo rastreo en el que participó incluso el helicóptero de la Guardia Civil, aparato que el hombre pudo escuchar "muy lejos", aseguró.

 

El operativo se prolongó hasta la una de la madrugada con coches recorriendo diversas pistas. Durante toda la noche, una patrulla de la Guardia Civil continuó en la zona. Pero no encontraron ningún indicio de su paradero. Juan contó que pasó todo el día andando y casi sin comer ya que intentó digerir los robellones que había cogido la mañana anterior porque "a falta de pan buenas son tortas. Pero estaban malísimos".

"Hacía mucho frío, muchísimo"

Fue sobre las cinco de la tarde del viernes cuando consiguió orientarse: "Me dí cuenta de dónde estaba y qué tenía que hacer, pero no pude llegar", comentó. Por eso buscó cobijo bajo una carrasca para pasar su segunda noche al raso. Pasó "mucho frío".

 

Con las primeras luces del alba reanudó la marcha porque sabía que si salía a la carretera "estaría a salvo", concluyó. Y lo consiguió al mediodía. La pista por la que andaba le condujo hasta el kilómetro 58 de la carretera N-230, muy cerca del restaurante Mas de Roy y de la población de Purroy de la Solana (Benabarre). Fue un vecino de Benabarre quien lo encontró allí. "Pasó un coche de largo -explicó-, pero enseguida dio la vuelta porque me había reconocido". Juan Granados fue trasladado al centro médico, donde constataron que estaba en perfecto estado de salud aunque eso sí, muy cansado.

 

La emoción fue inmensa para su familia y para todos aquellos que formaron parte del operativo, a quienes Juan Granados agradeció su participación. "Ha sido una alegría grande cuando nos han dicho que había aparecido, porque llevaba dos noches durmiendo al raso y con temperaturas muy bajas", comentó uno de los agentes. También entusiasmado, Andrés Pociello, jefe del equipo de Protección Civil de Benabarre relataba el momento: "Cuando me ha llamado el vecino de Benabarre que lo acababa de recoger en la carretera me ha dado un vuelco el corazón".

 

Porque, como reconocía, ayer habían salido "con poca esperanza. Es un hombre que conoce el territorio y ágil. Creíamos que algo malo le podía haber sucedido porque era demasiado tiempo perdido". No obstante, los ánimos no decayeron. Y si el viernes salieron medio centenar de personas a buscarlo, entre agentes, protección civil y vecinos, ayer se sumaron muchos más.

 

Desde las 7.30, en las labores de rastreo participaron 23 agentes de la Guardia Civil, entre rurales, de montaña, pilotos del helicóptero y unidades caninas. También acudieron una veintena de trabajadores de Protección Civil de Benabarre y de la comarca del Somontano, así como una unidad con perros del 112 con sede en Castejón de Sos. A todos ellos se sumaron medio centenar de voluntarios de la comarca. Se dividieron en cinco grupos. Por un lado, los tres equipos que actuaron con perros. Por otro, dos más amplios que batieron a pie la zona en la que se localizó el coche la mañana del viernes.

 

Sin embargo, Juan Granados apareció 8 kilómetros más al sur. Estaba sano y salvo, y lo único que necesitaba era un baño, un plato caliente y descansar. Había vivido dos intensas jornadas que no le han quitado las ganas de seguir saliendo al monte, aunque, concluyó, "procuraré no adentrarme tanto".

 

Por otra parte, los bomberos de Ayerbe localizaron la noche del viernes a las 23.00 a dos personas que habían salido a buscar setas y que se habían extraviado en la Sierra Estronad de Santa Eulalia.

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