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El crematorio ya está acabado pero no presta servicio porque la tasa sigue sin ser aprobada

El Ayuntamiento de Huesca pondrá el precio por la utilización de la instalación en las ordenanzas de 2010. Las incineraciones, que han de realizarse en Zaragoza o Monzón, apenas suponen un 10%.

El crematorio, situado en la parte norte del cementerio, ya está listo para poder ser utilizado.
El crematorio ya está acabado pero no presta servicio porque la tasa sigue sin ser aprobada
R. Gobantes

El crematorio de Huesca ya está terminado, pero no podrá utilizarse hasta el 1 de enero porque todavía, diecinueve meses después de iniciarse las obras, no están fijadas las tasas de uso. Los oscenses que en los próximos dos meses deseen incinerar a sus familiares fallecidos tendrán que seguir acudiendo a los cementerios de Zaragoza o de Monzón. En Torrero, la lista de espera es de dos días, que pueden alargarse hasta cuatro cuando coinciden dos jornadas festivas, como ocurrió durante el Pilar.

 

El Ayuntamiento aprobará el viernes las ordenanzas fiscales para 2010, y en las que regulan la prestación de servicios en el cementerio municipal incluirá el precio de las cremaciones. El concejal delegado del camposanto, Germán Sanromán, no quiso adelantar cuánto costará incinerar un cadáver en la nueva instalación, pero apuntó que la tasa que se fije no será superior a lo que hay que pagar por un nicho "porque no tendría sentido".

 

El precio de los nichos, con una concesión de 49 años renovable, oscila entre los 600 y los 1.200 euros. La incineración cuesta entre 500 y 600 euros. Según Sanromán, el objetivo es incentivar las cremaciones frente a los enterramientos. Mientras en Zaragoza alcanzan el 50,8% de las defunciones, en Huesca este porcentaje no llega al 10%. En lo que va de año solo ha habido 21 cremaciones, indicaron fuentes municipales. En la capital oscense se producen unos 365 óbitos al año.

 

La construcción del crematorio empezó a plantearse hace cuatro años. En 2005 se convocó un concurso público para que una empresa lo construyera y lo gestionara. Según el estudio de viabilidad, la inversión quedaría amortizada en 50 años, pero quedó desierto. Después, los responsables municipales negociaron de forma directa con las funerarias de la ciudad, pero tampoco hubo resultados favorables. "Como el servicio de explotación era deficitario propusimos que, en compensación, se nos dejara gestionar el cementerio, pero nos dijeron que no", explicó Sergio Castellar, de la Funeraria Castellar.

Gestión municipal

Finalmente, el Ayuntamiento decidió asumir la construcción y la gestión del crematorio. A mediados de 2007 se licitó la obra por 623.000 euros. Solo la unión temporal de empresas Edit y Bienes y Raíces presentó oferta. Tras superar algunas trabas, como un cambio de legislación y la alegación de un promotor sobre la distancia del núcleo urbano, los trabajos empezaron en marzo de 2008.

 

Estaba previsto que la instalación entrara en funcionamiento en junio del año en curso, pero en febrero se pararon las obras. La tramitación de un modificado por valor de 100.000 euros en el proyecto para incrementar la profundidad de los cimientos y alargar las tuberías de saneamiento retrasaron varios meses los trabajos. Ya se han hecho las pruebas de funcionamiento y los operarios daban ayer los últimos retoques a la instalación, que se ha levantado en la parte más moderna del cementerio municipal y tiene capacidad para incinerar hasta cuatro cadáveres diarios.

 

El Ayuntamiento se hará cargo del mantenimiento y deberá aumentar la plantilla de trabajadores del cementerio. "La cremación es un servicio que cada vez tiene mayor demanda, pero en Huesca su puesta en marcha se ha complicado", señaló Castellar.

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