Huesca

GUERRA INTERNA

El colectivo de mujeres rurales Afammer escenifica ante el juez su división interna

La actual directiva sienta en el banquillo a 10 socias que convocaron una asamblea para renovar los cargos.

La presidenta Pilar Oliván, de pie, ayer antes de entrar al juicio.
El colectivo de mujeres rurales Afammer escenifica ante el juez su división interna
J. BLASCO

El 26 de septiembre de 2008 la unidad de la Asociación de Familias y Mujeres Rurales (Afammer) Alto Aragón saltó por los aires después de que un grupo de socias convocara una asamblea para sustituir a la junta directiva, abriendo la caja de los truenos en un colectivo que cuenta en la provincia con más de 5.000 integrantes.

 

Ayer, un año y dos días después, el juzgado número 2 de Huesca celebró una vista oral para determinar la validez de la asamblea, ya que la directiva que preside Pilar Oliván, descabalgada en esa reunión, presentó una demanda civil contra las diez socias firmantes de la carta de convocatoria. La demanda reclama que se invalide la asamblea y con ella la elección de una nueva junta presidida por Anita Ger. Ya hay dictadas unas medidas cautelares que dejan en suspenso la renovación de cargos hasta que se sustancie su legalidad.

 

Las firmantes, diez delegadas de otros tantos municipios, justificaron su acción porque "no reconocíamos a Oliván como presidenta", y el artículo 15 de los estatutos las legitima, si cuentan con la representación del 10% de las asociadas. Pero la abogada de Oliván intentó demostrar que la convocatoria de la asamblea estuvo plagada de irregularidades. Las delegadas no pudieron concretar quién redactó la carta, quién llevó los documentos al notario para avalarlos o quién publicó el anuncio de prensa citando a las socias. Sí coincidieron en que su iniciativa, adoptada durante una merienda en un bar de Sariñena, estaba plenamente respaldada por Anabel Lasheras, antecesora de Oliván y que apoyó la renovación encabezada por Anita Ger. Es más, una de las demandadas comentó que la carta se hizo "para demostrar que estábamos de acuerdo, pero la que convocaba era la presidenta".

 

Lasheras estaba citada como testigo pero finalmente no tuvo que declarar. Pese a ello su nombre fue el más citado en el juicio. Fue presidenta de Afammer durante 15 años, cargo que dejó para irse a un alto cargo en la DGA. Ella asegura que no dimitió hasta la asamblea del 26 de septiembre del año pasado, pero la demanda sostiene que lo anunció en junio, por eso la sustituyó Oliván, y que de hecho remitió a varias directivas cartas de despedida. Al final de su mandato recibió críticas por su gestión. En los pasillos del juzgado, declaró: "Tengo la conciencia tranquila, me encontré una organización con 50 mujeres y llegaron a ser 8.000, con unos fondos económicos muy importantes". El juicio se reanudará el próximo lunes con los últimos testigos y la lectura de las conclusiones.

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