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Los afectados por la explosión de gas de Zacarías Martínez tardarán un año en volver a sus pisos

Ayer finalizó el desescombro del edificio y ahora solo falta que los seguros se comprometan a pagar

Las dos últimas plantas del edificio en el que ocurrió la explosión -en el centro- han sido derribadas.
Los afectados por la explosión de gas de Zacarías Martínez tardarán un año en volver a sus pisos
J. Blasco

Las ocho familias afectadas por la trágica explosión de gas ocurrida el pasado 23 de abril en el nº 20 de la calle de Zacarías Martínez de Huesca, que se saldó con tres fallecidos y siete heridos, podrían tardar todavía un año en regresar a sus viviendas. Esta es al menos la previsión que maneja Isabel Urzola, la arquitecta que está elaborando el proyecto de reconstrucción de este edificio de cuatro plantas que quedó seriamente dañado en el siniestro.

 

El primer paso, más laborioso de lo esperado, ha sido el desescombro del inmueble. Ayer, los operarios encargados de retirar los restos dieron por concluidos los trabajos. Esto supone un alivio para los propietarios de los dos edificios contiguos (números 18 y 22) que también fueron afectados por la explosión, ya que aún no han podido iniciar la rehabilitación de sus casas por el peligro de que les cayera alguno de los materiales del nº 20, donde se han retirado vigas de hasta 2.000 kilos de peso.

 

Durante las últimas seis semanas, una empresa constructora ha estado retirando los cascotes y ha acabado de tirar las paredes y techos de las dos últimas plantas. "La cuarta prácticamente desapareció y se ha demolido por completo, al igual que la tercera, porque al caer todos los escombros de la cubierta, quedó en muy mal estado", explica Isabel Urzola.

 

La última fase es la limpieza de los materiales que cayeron sobre la nave que se estaba construyendo en la parte trasera del inmueble para habilitarla como iglesia evangélica.

Recuperados objetos personales

La arquitecta justificó el hecho de que el desescombro se haya demorado tres semanas más de lo previsto "porque se ha hecho muy despacio y de forma muy meticulosa, sobre todo al principio porque quisimos recuperar el mayor número posible de objetos personales como retratos, recuerdos, documentación, etcétera, de los vecinos, ya que la labor de derribo y limpieza ha sido mucho más rápida".

 

Además, destacó la complicada burocracia a la que han tenido que hacer frente porque "hubo que hacer un proyecto, pedir una licencia, decidir qué les interesaba más a los vecinos, porque muchos no tenían demasiados medios económicos, disponer de dinero para empezar las obras...".

 

A este respecto, Vicente Mateo, pastor de la iglesia evangelista ubicada en los bajos del edificio, subrayó que los plazos que marcó en su día el Ayuntamiento (un mes para el desescombro y tres para presentar el proyecto de rehabilitación) eran "demasiado rigurosos e inasumibles". No obstante, también mostró su deseo de que "cuando presentemos el proyecto final, aligeren los plazos para conceder la licencia porque este es un caso muy especial".

 

En este sentido, la arquitecta explicó que está redactando ya el proyecto definitivo para poder rehabilitar todas las partes dañadas y levantar las dos últimas plantas, "que ahora no existen". La idea es que sea una nueva estructura de rápida ejecución y también más ligera que los actuales muros de carga de hormigón armado "para que la que ha quedado en pie no sufra más de lo que haya podido padecer ya, aunque en principio parece que está en bastante buen estado".

Tenían un 'infraseguro'

Una vez que esté lista la memoria, los afectados volverán a reunirse para dar el visto bueno y comenzar con las obras. El aspecto económico podría ser una traba importante. Por el momento, los costes del desescombro han sido asumidos por el seguro de la comunidad, pero no sin dificultades. Y es que los vecinos descubrieron tras el accidente que poseían un 'infraseguro' ya que tenían declarada menos superficie de la construida (700 por los 1.200 metros cuadrados reales). Por ello, la duda ahora es saber quién va a hacerse cargo de pagar la rehabilitación total ya que los seguros particulares de las viviendas no parecen haberse puesto aún de acuerdo.

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