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Los grupos de rescate intensifican la búsqueda de la montañera francesa

La mujer lleva más de una semana perdida en un barranco de OrdesaOtros casos de personas desaparecidas en el Pirineo han tardado años en resolverse.

La excursionista desapareció en esta zona escarpada del Parque de Ordesa.
Los grupos de rescate intensifican la búsqueda de la montañera francesa
álvaro calvo

Ni un rastro. Ni una pista. La Guardia Civil de Montaña, a pesar de salir todos los días en su búsqueda y de montar ayer un operativo especial en el que participaron 20 agentes, no ha encontrado ni un indicio de la montañera francesa de 61 años que desapareció el pasado viernes en el barranco de Capradiza -en la zona del cañón de Añisclo del Parque Nacional de Ordesa-, cuando realizaba una excursión con 13 compañeros, entre ellos su marido. También en Ordesa sigue desaparecido un excursionista alemás desde hace tres años.

 

Veinte agentes de Boltaña, de Jaca y de Benasque rastrearon palmo a palmo el agreste y frondoso terreno en el que fue vista por última vez la mujer. El helicóptero del cuerpo también participó en las labores de búsqueda, sobrevolando el barranco. Fueron doce horas de intenso trabajo, desde las 7.00 hasta las 19.00 y tan solo encontraron unas gafas que, el marido de la desaparecida confirmó desde Francia que no eran de ella.

 

La mujer se perdió el pasado viernes 26 de junio. Y es que el grupo no encontraba el camino y la montañera decidió sentarse a esperar mientras sus 13 compañeros inspeccionaban varias rutas. Cuando regresaron al lugar donde se había quedado sentada, ya no estaba.

Otros desaparecidos

La búsqueda seguirá diariamente, aunque después de tantos días, las opciones de encontrarla con vida se han ido difuminado. Previsiblemente a partir de la próxima semana, las salidas a la zona sean más esporádicas, pero los agentes no descuidarán los cambios de la naturaleza -a finales de verano, por ejemplo, la hierba está más baja porque la quema el sol- para buscar indicios del paradero de la montañera.

 

Su desaparición recuerda los casos de otros montañeros que han estado extraviados durante días, meses e incluso años en la montaña. En Ordesa, sin ir más lejos, los equipos de la Guardia Civil de Boltaña, cuando realizan prácticas, suelen volver a la zona de Marboré en la que desapareció hace tres años y medio un montañero alemán. Él mismo dio el aviso. Su coche fue localizado en Pineta, pero nunca más se supo. Previsiblemente, según los equipos de emergencia, cayó en alguna grieta del glaciar de la cara norte de Monte Perdido y a pesar de ser una zona transitada, su cuerpo nunca ha aparecido. También fueron tres años los que tardó en aparecer el cadáver de José Joaquín Ayete, el niño zaragozano que se perdió en la zona de Gistaín en el verano de 1996. Y hasta 18 años estuvo en paradero desconocido la joven francesa Catherine Verón, que sufrió un accidente en 1974 en el Posets. Pero el más largo de los que se recuerdan remonta al 2000, año en el que el glaciar de Tempestades, en el macizo del Aneto, devolvió los restos mortales del alpinista madrileño Joaquín López Valls, desaparecido en 1954.

 

Por otra parte, los especialistas de Boltaña auxiliaron ayer a dos barranquistas enriscados en una pared del Vero (Alquézar), mientras que los de Jaca salieron a otro accidente a última hora.

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