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Hallado ileso el niño autista que permaneció extraviado siete horas en el monte de Troncedo

El alcalde de Ejep (Graus) lo localizó a las tres de la mañana a más de ocho kilómetros del lugar donde se perdió. En las búsqueda participaron unas cuarenta personas entre Guardia Civil, Protección Civil y voluntarios del pueblo sobrarbense.

Fueron siete horas de incertidumbre que acabaron con un final feliz. El niño autista de 13 años que desapareció la tarde del sábado en una zona boscosa de Troncedo (La Fueva) fue localizado la pasada madrugada sano y salvo. El chico había andado más de ocho kilómetros por diferentes pistas hasta llegar al núcleo rural de Ejep (Graus) donde, por casualidad, lo encontró el alcalde. El menor, cuya familia reside en Graus, fue trasladado hasta el centro de salud de dicha localidad, donde se comprobó que sus condiciones de salud eran buenas.

"Volvía de Graus, de recoger a uno de mis hijos, cuando vimos a una persona en una era cercana al pueblo. Nos extrañó mucho y paramos. No lo conocíamos, pero le pregunté: ¿Necesita algo? ¿Tiene frío? No me respondió", explicó Agustín Nogueras, alcalde del núcleo de Ejep. Eran las tres de la madrugada y, en los escasos cien metros que separan el campo de la puerta de su casa, comentaron con su hijo que la persona parecía joven, más bien un niño. Por eso decidió avisar a Protección Civil de lo ocurrido. La operadora le comunicó que sí, que había un menor desaparecido en la zona y que llevaban siete horas buscándolo.

Nogueras les facilitó la localización exacta, a más de ocho kilómetros de donde había desaparecido. Y para ganar tiempo, decidió volver al lugar. "Me acerqué y le dije: Me llamo Agustín ¿y tú?" Pero el chico no le respondía. Sin embargo, al tenderle la mano, él la cogió.

El niño iba vestido con un chandal de manga larga, pero la noche era bastante fría. El mercurio no pasaba de los tres grados. "Me había cogido la mano y le comenté que podríamos ir al coche, que llevaba puesta la calefacción -prosiguió Nogueras-. Accedió. Pero seguía sin hablarme", puntualizó. Ya en el coche, Nogueras volvió a llamar al servicio de emergencias. "Les conté que estaba con el chico, que había accedido a subir a mi coche y que lo iba a bajar al centro de salud de Graus".

Nogueras intentó convencerle para entrar en el vehículo, pero no hubo forma. "Me cogía la mano y me la ponía sobre el cambio de marchas. No quería salir del coche", añadió el edil. Y allí estuvieron esperando a que llegara la madre. Cuando el joven la vio, salió del coche, habló con ella y accedió a entrar en el centro de salud. Los sanitarios comprobaron que el menor estaba perfectamente y pudo irse con sus padres a casa.

Echó a correr de repente

El niño, que tiene un leve grado de autismo, según comentaron fuentes del operativo de rescate, desapareció a las 20.00 del sábado. Estaba con su madre en un pinar cercano a Troncedo y, de repente, echó a correr por un camino. La mujer salió tras él, pero al llegar a la curva que había a escasos metros ya no le encontró. Lo llamó y lo buscó, pero nada. Así se lo contó la señora, de origen francés aunque lleva ya varios años residiendo en Graus, a Cristina Eíto, una de las primeras personas que llegó al lugar del suceso.

"Venía a pasar el fin de semana a Troncedo, el pueblo de mi madre, cuando unos kilómetros antes me encontré dos coches parados. Uno tenía puestos los cuatro intermitentes y, al lado, había una señora. Paré y le pregunté si necesitaba ayuda", comentó Eíto. La mujer le relató lo sucedido y le reveló que uno de los vehículos era el suyo; el otro, el del padre del niño, a quien había alertado de lo sucedido. El hombre, dando voces y con ayuda de una linterna, estaba en el bosque intentado localizarle.

Tardó muy pocos minutos en montarse un gran operativo. Había cuatro vecinos de Troncedo y una cuadrilla de 15 cazadores. Se personaron cinco agentes de la Benemérita de Graus y la Guardia Civil de montaña desplazó a tres personas desde Boltaña y a dos desde Benasque, además de la unidad canina. También acudió Protección Civil de Sobrarbe y Ribagorza.

Que el niño anduviera de noche ocho kilómetros, que llegara a una población, que lo encontrara en mitad de la noche un desconocido y el menor no huyera o que el frío no hiciera mella en un niño de 13 años son varias de las incógnitas del caso. "Hubo mucha suerte", expusieron los equipos de emergencia, además de resaltar el trabajo realizado por las cuarenta personas que participaron en la búsqueda. Fueron siete horas de nervios e incertidumbre, pero la historia tuvo un final feliz.

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