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La DGA y los ecologistas discrepan sobre la solución definitiva para descontaminar Bailín

Los residuos se trasladarán del emplazamiento actual a una celda de seguridad, con un coste de casi 30 millones

Desde hace más de diez años, el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Medio Ambiente trabajan en la eliminación de los residuos de lindano que la empresa química Inquinosa vertió en Sabiñánigo entre 1975 y 1987. Ahora, acaban de hacer público el proyecto para la descontaminación "definitiva" de esos desechos, que pasa por su confinamiento en una celda de seguridad. Sin embargo, lo que para la administración es la solución final, para los ecologistas es "un parche mejorado" que no resuelve el problema de una vez por todas.

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental sacó el proyecto a información pública a finales de agosto. El plazo, que inicialmente acababa el 22 de septiembre, ha sido ampliado en 10 días. De momento, ya ha planteado alegaciones Izquierda Unida, y Ecologistas en Acción ha presentado un avance de las suyas. Por otra parte, la directora general de Calidad Ambiental, Marina Sevilla, mantuvo una reunión el día 19 con los alcaldes de la comarca del Alto Gállego para explicarles el plan.

Los residuos de HCH (hexaclorociclohexano) procedentes de Inquinosa se almacenan en el vertedero de Bailín, de acuerdo al plan trazado en 1995 por la DGA y el Ministerio. Pero este vertedero no es efectivo. Los controles realizados desde su sellado en 1999 han revelado la falta de eficacia de las medidas de aislamiento, con filtraciones al acuífero que suponen "un riesgo" para las aguas del río Gállego, según reconoce la propia administración.

El nuevo proyecto contempla la construcción, cerca del actual emplazamiento, de una celda de seguridad a la que se trasladarán los residuos. Este vertedero tiene capacidad para encapsular hasta 200.000 metros cúbicos de tierra. Para evitar filtraciones la celda se recubrirá hasta con 13 capas de materiales de aislamiento y amortiguación.

Sin embargo, la denominada fase B del vertedero de HCH no convence a las organizaciones ecologistas. Aseguran que mejora las condiciones de seguridad pero no es la solución definitiva. En su avance de alegaciones, Ecologistas en Acción duda de la idoneidad de la ubicación al estar junto al actual vertedero. "Es difícil encontrar una ubicación geológica más desfavorable", afirmó Mariano Polanco, vicepresidente del grupo en Sabiñánigo. "Es una formación heterogénea, con un importante índice de fracturación, estratos verticalizados, en un área considerada de riesgo sísmico, y por el subsuelo pasa un acuífero conectado con el río Gállego", explicó. "Los mismos productos, con la misma peligrosidad, los vamos a trasladar a un terreno contiguo. Se hará una celda, pero ¿quién garantiza la estanqueidad de esa celda y durante cuántos años?", añadió.

La segunda cuestión se refiere a la existencia de otros focos de contaminación que el plan no resuelve, como el vertedero de Sardas, los terrenos de la fábrica y el embalse de Sabiñánigo. Además, según Polanco, los mismos autores del proyecto muestran su incertidumbre respecto a lo que se van a encontrar cuando se desmantele el actual vertedero, donde la contaminación llega a 30 metros, aunque no se prevé profundizar tanto.

Izquierda Unida también ha planteado alegaciones para que se aborde "una solución más ambiciosa". El concejal en Sabiñánigo Federico Escobar pidió que el nuevo depósito recoja también los suelos contaminados en Sardas y en la fábrica.

El punto más conflictivo

Por su parte, la consejería de Medio Ambiente defiende que "la nueva celda tiene mayores medidas de seguridad". Roque Vicente, secretario general técnico del departamento, dijo respecto a las dudas de los ecologistas que "detrás de todo esto están varias administraciones, nos hemos puesto de acuerdo y eso es una garantía, todos la vemos como la mejor solución". Respecto a los otros suelos, aclaró que ya se intervino en Sardas y se sigue controlando este vertedero, pero "en estos momentos el mayor punto de conflicto es Bailín".

Roque Vicente aseguró que "el desmantelamiento se hará por fases, muy controlado y con grandes medidas de seguridad". En Bailín siempre ha habido problemas de filtraciones, reconoció, pero la red de piezómetros montada "ha permitido controlar la contaminación del líquido y extraer el residuo".

Las obras de la fase B contemplan diversas etapas a lo largo de 4 años. Primero se hará la celda. Luego, se desmantelará el actual vertedero y se llenará el nuevo. La tercera fase consiste en el sellado definitivo de este. Los trabajos se complementarán con el seguimiento analítico de aguas y residuos líquidos, el acondicionamiento de la depuradora o el seguimiento hidrogeológico de los suelos afectados. El coste máximo de todas estas actuaciones asciende a 28 millones de euros, a ejecutar en cinco anualidades, de 2008 a 2012.

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