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Una fotografía revela que el riesgo señalizado en la zona del alud de Formigal no era fuerte

La Guardia Civil ha recuperado una cámara y siete imágenes "que pudieron ser borradas de manera involuntaria".

Dos de las fotografías que la Guardia Civil recuperó de la cámara de uno de los tres fallecidos tras ser sepultados por un alud el 4 de enero en Formigal muestran que los esquiadores entraron antes del accidente en una zona señalizada como 'freeride', donde se siguen itinerarios no marcados. Bajo ese cartel, se aprecia otro en el que se señalan cuatro pistas negras y el Tubo Anayet con la señalización de "abierto" y el riesgo de aludes nivel 3, que el fiscal define como "marcado o considerable", frente a los niveles 4 o 5, fuerte o muy fuerte. Es el propio fiscal quien hace referencia a dichas fotografías y apunta que el panel informativo portaba una información que "no se adecuaba a las condiciones de la nieve", por lo que a su juicio la pista debió haberse cerrado.

La Guardia Civil recuperó otras siete imágenes más después de que se hubieran borrado de la memoria de la cámara. Miembros de la Benemérita de Jaca localizaron la cámara fotográfica Canon 400D en las oficinas de Sextas de Aragón Formigal, en Sallent de Gállego, el mismo día del accidente mortal a las 20.02. Así se desprende del informe emitido por los agentes, y al que ha tenido acceso este periódico, en el que solicitan el "análisis de posibles imágenes borradas de la memoria de la cámara". Las declaraciones de los testigos pusieron sobre la pista a los agentes, que pensaron que podrían haberse tomado más fotografías de las que contenía en ese momento la memoria.

El 27 de enero la Guardia Civil pidió permiso al Juzgado para enviar la cámara a la Sección de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. La finalidad era "poder extraer de la memoria de la cámara, fotografías que pudieron ser borradas de manera involuntaria, y que se consideran interesantes para la investigación de los hechos según de desprende de las declaraciones de los testigos, puesto que en ellas podría verse si existía algún cartel indicador del estado de la pista, momentos antes de que ocurriera el accidente".

Los especialistas de la Guardia Civil consiguieron recuperar siete imágenes más, además de las 62 que no habían sido borradas. De la número siete ampliaron para el informe, que enviaron al juzgado el 8 de mayo, dos fragmentos para intentar leer los paneles. Son las dos imágenes en las que se observa que la zona estaba está señalizada como "freeride" y, en la otra, un segundo cartel en el que se señalan cuatro pistas abiertas (tres de ellas: Ministerio, El Paco, Pecariza) y el Tubo Anayet señalizadas como negras con la palabra "abierto" y con un riesgo de aludes nivel 3.

Una de las dudas que plantea el fiscal en su escrito es la definición deportiva de la zona en la que se produjo el alud. Apunta que la muerte de los esquiadores se produjo "en un lugar que era catalogado como una pista de free raid y que según los testigos de los hechos se encontraba abierta y con un riesgo señalado de avalanchas de nivel 3". Además, continúa: "Ahora, bien ha quedado acreditada la ubicación geográfica del lugar donde se produce la avalancha, pero no la consideración deportiva que tenía dicha zona, pues podía ser pista negra, fuera de pista o itinerario free raid. Dicha cuestión no es irrelevante a los efectos de determinar la responsabilidad de la estación".

Además de querer aclarar la consideración deportiva de la zona, el fiscal plantea que es necesario "saber qué decía el cartel de acceso a la pista", en la petición que hace a la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Jaca. "Los responsables de la estación manifestaron que la pista estaba cerrada y que el riesgo de avalanchas alcanzaba el nivel 4. No obstante, de las fotografías que obran en las actuaciones realizadas ese mismo día por uno de los fallecidos y extraídas de la memoria de la cámara (...), resulta que el panel informativo situado al inicio de las pistas marcaba que los cinco itinerarios de la pista estaban abiertos y que el riesgo de aludes que establecía era de nivel 3." Considera, por tanto, que la pista debió estar cerrada pero también estima que los fallecidos eran expertos esquiadores y que por su nivel de esquí y por su conocimiento de la estación podían prever el riesgo de avalanchas. Como conclusión, apunta que la "supuesta imprudencia de la estación no puede ser calificada de grave y debe ser degradada a leve", en tanto en cuanto, los esquiadores conocían los riesgos.

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