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Fomento contrata, 10 años después, un nuevo proyecto entre Campo y el Ventamillo

La modernización de este tramo de la carretera N-260 excluye los dos kilómetros del congosto que comunica el valle de Benasque.

El Ministerio de Fomento anunció ayer la contratación de la redacción del proyecto para modernizar los 15 kilómetros de carretera que separan la localidad de Campo y el congosto del Ventamillo, entre el 390 y el 405 de la N-260, una vía estrecha y sinuosa que estrangula las comunicaciones de uno de los valles más turístico de Aragón, el de Benasque. Se trata de uno de los principales tramos que aún quedan por acondicionar en el Eje Pirenaico.

El ministerio ya redactó un proyecto en 1998, pero como en su momento no lo ejecutó por falta de presupuesto, se quedó "obsoleto". No cumplía la normativa ambiental, ya que carecía de estudio de impacto, y estaba desfasado económicamente, según ha reconocido la propia administración, que se ha visto obligada a encargar uno nuevo.

La redacción del proyecto se ha adjudicado a la empresa Intecsa-Inarsa y tiene un coste de 1,7 millones de euros. En las obras está previsto invertir más de 70 millones de euros para construir una calzada de 7 metros con arcenes de 1 metro.

Intecsa-Inarsa deberá incluir un documento de análisis ambiental para valorar los problemas que plantee la nueva carretera y proponer medidas correctoras. Uno de los puntos sensibles es el congosto de Seira, que discurre paralelo al río Esera.

Aunque inicialmente la intervención se planteó para los 20 kilómetros que separan Campo y Castejón de Sos, Fomento decidió subdividirlo para salvar los problemas ambientales que planteaba la intervención en el congosto del Ventamillo, un desfiladero de dos kilómetros que discurre junto al río. Así actuaría primero en el recorrido entre Castejón de Sos y el congosto y posteriormente desde éste hasta Campo. Actualmente se están ejecutando obras cerca de Castejón por valor de 6 millones de euros para mejorar 3 kilómetros de calzada y construir un nuevo puente de 90 metros a la entrada de la localidad.

El ministerio ha dejado el congosto fuera del proyecto que acaba de contratar. No ha sido una sorpresa, ya lo había anunciado. La razón es que se trata de un Lugar de Interés Comunitario, que goza de protección ambiental, por lo que cualquier intervención para ensancharlo o construir un túnel resultaría muy complicada.

Hace justamente un año, el entonces secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, hoy responsable ministerial de Planificación, lo dejó claro al decir que su departamento "no contempla ni ensancharlo ni ninguna actuación que modifique su estructura actual, ni podemos, ni nos dejarían hacerlo". "Se puede reforzar o mejorar el firme, suavizar alguna curva, pequeños ensanchamientos, pero poco más".

Una carretera centenaria

Esta postura contrasta con la del alcalde de Benasque, que ayer criticó tanto los retrasos que acumula la mejora del acceso al valle de Benasque como que se descarte la modernización del Ventamillo. José Ignacio Abadías reconoció que la adjudicación de la redacción del proyecto supone un paso importante, pero "no sirve de nada si no hay voluntad política de ejecutar las obras". "Proyecto tras proyecto y estudio de impacto ambiental tras estudio de impacto ambiental, seguimos teniendo una carretera de hace 106 años", añadió, lamentándose de que uno de los valles más turísticos de Aragón tenga unas comunicaciones decimonónicas.

Para José Ignacio Abadías, la mejora propuesta resulta "insuficiente" al excluir el congosto. En su opinión es la parte más peligrosa de todo el trazado debido a los desprendimientos, que se agravarán con el tiempo, aseguró, por los efectos de la erosión de la lluvia y el hielo.

Este desfiladero estuvo cortado al tráfico pesado durante tres semanas en el invierno de 2006 por un derrumbamiento. "No fueron piedras caídas en la carretera como se dijo en la prensa, se desgajó una parte de la pared, aún se puede ver", explicó el alcalde de Benasque. "El único tramo entre Campo y Castejón que supone un riesgo para la vida de las personas, por lo que le pueda caer a uno del cielo, es el del congosto del Ventamillo. El resto es una carretera de hace cien años, con muchas curvas y muy estrecha, pero como es una mala los conductores van con mucho cuidado y hay pocos accidentes".

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