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Huesca

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La variante de Monzón acabará con uno de los tramos más peligrosos de la N-240

Tiene un índice de peligrosidad de 80, cuatro veces mayor que los de Binéfar a Lérida

La entrada en servicio de la variante de Monzón, prevista para el próximo jueves día 24, acabará con uno de los dos tramos con mayor índice de peligrosidad de la carretera N-240 (Huesca-Lérida). Según baremos manejados por el Ministerio de Fomento, los puntos más conflictivos son la variante de Barbastro y la travesía de Monzón. Ambas tienen un índice de peligrosidad superior a 80, que multiplica por cuatro los de otros tramos de la misma carretera. Por comparar con otros recorridos de la N-240, el índice del tramo Barbastro-Monzón es de 25 a 35, y el de Monzón-Binéfar, de 15 a 25, unas cifras que disminuyen entre Binéfar y Lérida. El índice de peligrosidad se obtiene dividiendo el número de accidentes con víctimas entre la longitud del tramo estudiado multiplicado por la intensidad media diaria y se representa en colores. Sin accidentes, sin color; menos de 50, verde; de 50 a 99, azul; de 100 a 149, negro; de 150 a 199, amarillo; de 200 a 299, naranja; más de 300, rojo.

Mientras que entre Huesca y Barbastro circulan diariamente de 5.000 a 10.000 vehículos, entre Barbastro, Monzón y Binéfar llegan hasta 15.000, de los cuales más de un 10% son vehículos pesados. La travesía de Monzón es el lugar donde hay más cruces al tratarse de un tramo urbano.

Estos datos figuran en el estudio sobre el impacto de la autovía encargado por los ayuntamientos y las comarcas de la zona oriental y la Cámara de Comercio de Huesca. Otros informes ya destacaban la peligrosidad de la travesía. El documento sobre puntos negros presentado ante el Justicia de Aragón en julio de 2007, elaborado por el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón de la Universidad de Zaragoza y la Asociación Mutua Motera, situaba el tramo de 15 kilómetros entre Monzón y el cruce con la N-123 entre los de riesgo medio-alto.

12 kilómetros de autovía

El peligro potencial para los conductores disminuirá con la variante de Monzón, primer tramo en inaugurarse de la autovía Huesca-Lérida. Es una vía de 12 kilómetros que se inicia en Castejón del Puente y acaba entre Monzón y Binéfar.

La vía rápida acabará con la última travesía que queda en Aragón en una ciudad de más de 8.000 habitantes. También supondrá el fin de los atascos en los puentes festivos y en las salidas y retornos vacacionales, ya que la capital montisonense es un punto clave de estas operaciones especiales por la aglomeración de vehículos. Las colas pueden ser de varios kilómetros. Se calcula que el conductor que vaya por la circunvalación se ahorrará entre 10 y 15 minutos de viaje.

El estudio sobre el impacto de la autovía, además de recopilar datos sobre las condiciones y la peligrosidad de la actual carretera, incluye una radiografía socioeconómica del Cinca Medio, el Somontano y la Litera y una encuesta en la que los agentes sociales valoran las expectativas abiertas en torno a la nueva vía de comunicación y su grado de aceptación. El estudio ha estado dirigido por Alfredo Mainar, profesor de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza.

Casi la mitad de las empresas consultadas creen que los costes de transporte se verán reducidos con la autovía. El porcentaje de encuestados que piensa que tendrá efectos positivos sobre la producción, empleo, costes o beneficios ronda e incluso supera el 50%. El sector en el que la valoración es más alta es curiosamente la agricultura (75%), seguida de la construcción (74%), los servicios (65,9%), la industria (63,8%) y, por último, la hostelería y el comercio (56,4%). Para estos, la autovía también supone una amenaza al acortar el tiempo de recorrido con ciudades como Zaragoza, Huesca y Lérida y, por tanto, aumentar la competencia. Estaba previsto dar a conocer las conclusiones del estudio a principios de julio, aunque la presentación se retrasó sin nueva fecha.

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