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Huesca

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Cultura prosigue la restauración de la muralla medieval con otros 70 metros

Los trabajos comenzarán la próxima semana, durarán nueve meses y contarán con un presupuesto de 390.000 euros. El año pasado se intervino en un tramo de diez metros.

Las obras correspondientes a la segunda fase de la restauración de la muralla medieval de Huesca, en la ronda de Montearagón, comenzarán el próximo lunes, según confirmó el Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, que financia el proyecto. Los trabajos han sido adjudicados a la empresa Damarím S.L. por 390.500 euros (80.000 menos que el presupuesto licitado) y un plazo de nueve meses. Esta intervención comprende varios paños de muralla que suman 70 metros de longitud. En concreto, los que coinciden con el aparcamiento de la calle de Desengaño.

Al igual que en la restauración llevada a cabo el año pasado sobre un tramo de 10 metros, la actuación se centra en la consolidación de los lienzos, construidos en piedra arenisca. Aquellas zonas que debido a su deterioro no puedan recuperarse se van a sustituir por una piedra similar a la utilizada en la primitiva construcción y procedente de una veta que empieza en Ayerbe y sigue hasta el término de Uncastillo (Zaragoza). En la parte superior de la muralla, a unos 10 metros sobre la cota cero, se reconstruirá un peto.

A falta de que lo confirme el estudio arqueológico, se tiene conocimiento de que en esta parte de la muralla había dos torreones. Los puntos que estos ocupaban quedarán marcados con la transformación del pretil, que en lugar de ser de piedra tendrá una estructura metálica. "Los quiebros de la muralla dan una idea bastante aproximada del lugar donde estaban estos torreones, pero la excavación puede deparar la existencia de algún otro", señaló David Félez, técnico de la empresa Damarím.

En uno de los tres paños que se superponen y configuran este tramo se avista un hueco bajo un arco de medio punto cuya función no está definida. El arco va a recuperarse y se realzará con unos paneles de madera. También se espera que la investigación arqueológica aclare la utilidad de este vano, que podría estar relacionado con alguno de los torreones y que, tal vez, se utilizaría como salida hacia el río para coger agua.

A priori, la restauración de esta parte de la muralla no se presenta complicada, sobre todo al contar con la experiencia de la intervención anterior. Así, en la cara interior del muro se hará una importante obra de drenaje excavando hasta donde el terreno no ha sido alterado por la acción del hombre y eliminando la capa de rellenos para reponer ese volumen con un material drenante, gravas y elementos de protección sobre el muro, según indicó el arquitecto que dirige la rehabilitación, Luis Franco.

Mención especial merecen las obras de drenaje que se harán en la cara interior de la muralla. Según el arquitecto, el drenaje es imprescindible para preservarla. Construida con piedra arenisca de la Hoya, "es muy sensible a los cambios de humedad y se agrieta y descarna fácilmente".

El andador

La restauración de la muralla de Huesca está vinculada a la construcción de un andador que discurrirá sobre ella una vez que se derriben las traseras de las viviendas anexas situadas en la calle de Desengaño y que son en su mayor parte, garajes, establos y jardines. Tras un largo proceso, el Ayuntamiento ha llegado a acuerdos con 32 de los 33 propietarios de las casas, a los que se les concedió la posibilidad de ganar edificabilidad en altura a cambio de ceder el terreno (8 metros de anchura) necesario para el paseo sobre el muro. La comisión de Urbanismo ya dio el visto bueno al proyecto de derribo de dichas construcciones, situadas entre el colegio de San Vicente y la Casa Amparo. Tan solo queda determinar el justiprecio con uno de los propietarios.

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