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La apertura del laboratorio subterráneo de Canfranc se retrasa otros tres meses

El proyecto para reforzar las instalaciones, que están inoperativas desde que en marzo del año pasado se hundió la cúpula, está siendo supervisado por el Gobierno aragonés

La reapertura del laboratorio subterráneo de Canfranc sigue acumulando retrasos. Aunque estaba previsto que las instalaciones se pudieran poner en marcha a principios de 2009, las obras de reforzamiento del recinto todavía no han comenzado, y tienen un plazo de ejecución de por lo menos nueve meses. En estos momentos el proyecto está siendo supervisado por técnicos del Gobierno aragonés.

El director asociado del laboratorio, José Ángel Villar, reconoce que "siendo realistas" se espera que el recinto permanecerá todavía un año inoperativo. De cumplirse este plazo, habrían transcurrido dos años desde el desprendimiento de la cúpula de la sala principal el 15 de marzo de 2007 que motivó su cierre.

El plan para reforzar las estancias, que supondrá duplicar la capa de hormigón gunitado de los 20 centímetros iniciales a 40 y convertir los 4 metros de longitud de los bulones en 8, está siendo revisado por técnicos del Gobierno aragonés. Fuentes del departamento de Ciencia, Tecnología y Universidad confirmaron que el documento entró en marzo, y que "está siguiendo el procedimiento normal y lógico para un proyecto tan complejo y específico". "Su estado de tramitación es avanzado y no se demorará excesivamente, esperamos que se resuelva en breve porque se está invirtiendo un tiempo bastante razonable", apuntaron estas mismas fuentes.

Una vez que la DGA lo remita de nuevo a la Universidad de Zaragoza, se comunicará a Fomento y se iniciará el procedimiento negociado para adjudicar los trabajos. Aunque es de suponer que la misma empresa constructora de esta instalación científica, la sociedad Dragados, acometa las obras, hay que cumplir con la Ley de Contratos del Estado.

Así las cosas, las labores tardarán todavía un tiempo en iniciarse. Con motivo de la celebración en febrero en Jaca de la V Reunión Anual de ILIAS (siglas en inglés de grandes infraestructuras europeas para astropartículas), se apuntó que las obras de refuerzo podrían arrancar a lo largo de abril.

La Universidad de Zaragoza, la sociedad Dragados y la empresa de ingeniería IDOM suscribieron el pasado 12 de febrero un convenio por el que las dos compañías asumen la mayor parte del coste de la reparación, que asciende a unos 700.000 euros. Distintos informes concluyeron en su día que el desplome se debió a la falta de hormigón gunitado.

Actualmente las oficinas del centro funcionan en un piso cedido por el Ayuntamiento canfranqués en la casa consistorial, a la espera de que en el futuro se construya el edificio de nueva planta que se convertirá en la sede social. Precisamente se acaba de licitar el concurso para la redacción del proyecto. Además del director del laboratorio, el italiano Alessandro Bettini, se cuenta con una plantilla de tres profesionales: gerente, secretaria y el jefe de seguridad y riesgos que acaba de incorporarse.

Reunión del Comité Científico

A pesar de que todavía no se conoce con exactitud cuándo podrá volver a utilizarse el laboratorio, el Comité Científico Internacional continúa reuniéndose para valorar las propuestas experimentales presentadas por distintos grupos de investigación que podrían llevarse a cabo.

Tras el primer encuentro en enero en Canfranc, se celebró un segundo para evaluar las iniciativas con datos concretos sobre el espacio que ocuparían y su duración. Está convocada una tercera reunión en octubre, en la que también se conocerán posibles nuevos ensayos que se presente.

En el antiguo laboratorio del grupo de física nuclear y astropartículas de la Universidad de Zaragoza siguen adelante dos experiencias veteranas, Anais y Rosebud. El equipo aragonés también colabora en el prototipo Supernemo, que inauguró el recinto, pero, ante los problemas, tuvo que trasladarse al centro de Fréjus (Francia).

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