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Fomento retira las traviesas de la antigua vía del tren que la UE prohíbe por cancerígenas

Una normativa europea impide la utilización en espacios públicos y de ocio de maderas tratadas con creosota.

El Ministerio de Fomento va a retirar las traviesas que se han empleado para ornamentar el andador que, tras la puesta en marcha de la variante ferroviaria de Huesca, se acondicionó desde el paso a nivel de Martínez de Velasco hasta las estribaciones de la calle de Fuente del Ibón. Las traviesas, procedentes de la plataforma de la antigua vía del tren, están tratadas con creosota, compuesto químico para preservar la madera y cuyo uso prohíbe la Unión Europea por sus efectos tóxicos y cancerígenos a partir de determinadas concentraciones.

Los responsables ministeriales, que han incidido en el carácter provisional del andador, "a fin de evitar cualquier tipo de polémica al respecto", han ordenado que dichas traviesas se retiren "a la mayor brevedad posible", según indicaron ayer desde la Subdelegación del Gobierno en Huesca.

La variante ferroviaria entró en funcionamiento a principios de diciembre del año pasado. La constructora que hizo la obra emprendió después el acondicionamiento del corredor que quedó libre entre Huesca y Alerre, una obra de carácter provisional hasta que el Ayuntamiento de Huesca y Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) negociaran la cesión o el uso del terreno para crear una Vía Verde.

"Mientras se da un destino definitivo a la vía del tren ahora en desuso se ha realizado un acondicionamiento provisional utilizando muy limitadamente algunos materiales procedentes de la citada vía", señalaron las mismas fuentes. Así, la contratista de la variante, una vez quitadas las vías y el balasto del antiguo trazado, echó una capa de zahorra sobre los seis kilómetros de camino entre las dos poblaciones. Como ornamento y a modo de separación entre el pasillo central y los laterales del andador se colocaron longitudinalmente algunas de las traviesas desechadas.

Preocupación

Esta obra se terminó en marzo y dejó preparado un camino que se ha convertido en ruta muy frecuentada por paseantes y deportistas. Pero el uso de las traviesas tratadas con creosota, líquido aceitoso que se extrae del alquitrán, no ha pasado desapercibido a diferentes colectivos ciudadanos. De hecho, la Asociación de Vecinos de la Encarnación, uno de los barrios oscenses situados junto a la antigua vía, tenía previsto pedir al ayuntamiento que retire las maderas que delimitan el andador. "Queremos que se quiten porque la ley ha de cumplirse", afirmó Enrique López, presidente de la asociación.

Los grupos del PP y de CHA también trasladaron al equipo de gobierno municipal PSOE-PAR su preocupación por la utilización de las traviesas y el grado de cumplimiento de la normativa europea que limita la comercialización y el uso de maderas tratadas con creosota.

La Orden PRE/2666/2002, que adapta la norma europea, establece que a partir del 30 de junio de 2003 la creosota no se puede utilizar en el tratamiento de la madera. El uso de esta sustancia queda restringido a instalaciones industriales. La Ley también prohíbe la comercialización de la madera tratada con este compuesto.

La norma permite, no obstante, que si la madera ha sido tratada con creosota antes de la entrada en vigor de la norma puede seguir comercializándose en el mercado de segunda mano siempre que no se utilice en determinados espacios. Esta restricción afecta al interior de edificios; juguetes; terrenos de juego; parques, jardines e instalaciones recreativas y de ocio al aire en los que exista riesgo de contacto frecuente con la piel y a la fabricación de muebles de jardín, como mesas de acampada.

"Contacto frecuente"

Ante esta situación, el área municipal de Medio Ambiente recabó informes de expertos sobre los efectos de la madera tratada con creosota en un ámbito similar al del andador de la vieja vía. Según la documentación conseguida por la concejalía, la orden deja abierta una laguna en lo referente a su aplicación práctica por parte de la Administración.

Diversos técnicos coinciden en apuntar que hasta la fecha no hay constatados daños personales causados por la exposición a maderas tratadas con creosota. Asimismo, señalan que la clave de la norma está en la frase "riesgo de contacto frecuente con la piel". En este sentido apuntan que "la interpretación de esta expresión debe hacerse aplicando elementales normas de sentido común". Explican también que muchas de las maderas reutilizadas fueron tratadas hace más de 20 años, por lo que haría falta estudios de investigación adicionales para dilucidar la influencia que el paso del tiempo tiene sobre los productos utilizados para impregnarlas.

El responsable de Medio Ambiente, Germán Sanromán, explicó que el ayuntamiento se iba a poner en contacto con la empresa que ha llevado a cabo el acondicionamiento del andador para analizar la situación antes de que se recibiera la certificación del final de obra. Pero no ha dado tiempo. El Ministerio de Fomento ha dado orden a la unidad de actuación correspondiente para levantar las traviesas. También se retirarán y se harán llegar a un gestor autorizado las piezas de madera apiladas junto al andador en varios puntos del trazado.

No es la primera vez que la Administración elimina estos elementos de un espacio público. En 2004, el Ayuntamiento de Mataró (Barcelona) retiró de una plaza pública las traviesas de tren colocadas como elementos decorativos a raíz de la denuncia de una asociación de vecinos.

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