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José Beulas defiende la moda del grafiti y ofrece 130 metros de la pared de su finca

El artista propone que se haga un concurso para distribuir los espacios de la tapia. Este ofrecimiento se suma a otros que está recibiendo el Ayuntamiento de Huesca.

El grafiti es cada vez una forma de arte menos marginal y transgresora. Trasciende a una moda y se ha convertido en un fenómeno social que invade los lugares más insospechados del entorno urbano. En Huesca, el Ayuntamiento, a través del área de Juventud, ha tomado la iniciativa y como primer paso blanqueó las paredes del túnel del camino de Loreto para ponerlas a disposición de los aficionados a este tipo de pintadas. Ahora, mientras trata de poner orden a esta actividad, le llueven las sugerencias y las ofertas.

El propio pintor José Beulas se ha convertido en uno de los mas firmes defensores de los grafiteros entre los que, asegura, hay grandes artistas. Como demostración de su apoyo les ha ofrecido el muro de su finca, que discurre por el viejo camino de Cillas, junto al Centro de Arte y Naturaleza, para que lo utilicen como soporte de sus obras. "Es una pared de 130 metros de larga y unos dos de altura, así que hay espacio suficiente para que varios, no sé si 5, 6… puedan expresarse". "Aquí no estorbarían a nadie y nadie protestaría", dice.

El artista no se queda ahí y añade que "como la pared está llena de grafitis superpuestos y queda muy fea, estoy dispuesto a pagar la pintura para que dejen la superficie blanca y puedan realizar sus obras". Pero busca la implicación y el compromiso de estos artistas y aclara, "yo pago la pintura, pero me gustaría que ellos blanqueen la pared".

Su idea es que los grafiteros de la ciudad presenten sus propuestas de trabajo y un jurado, para el que propone la participación de Fernando Alvira, también pintor oscense y actualmente presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, entre otras personas relevantes, seleccionen los mejores trabajos para ocupar su tapia. "El que quede en primer puesto elegiría el paño de pared que prefiera para su obra y además obtendría un premio en metálico de 100 euros, que aportaría yo", añade José Beulas.

Fernando Alvira recoge el guante: "me parece una excelente idea". "Yo mismo dejo también la tapia de un local en el paseo de las Autonomías para que hagan grafitis". Ambos ofrecimientos se suman a otros que tiene el Ayuntamiento. La concejala de Juventud Amalia Aso comentó que han recibido llamadas de varios particulares e incluso de propietarios de tiendas en Zaragoza para contactar con los grafiteros.

Beulas opina que sería bueno que estos jóvenes artistas sean quienes establezcan las bases del posible concurso, entre las que podría incluirse el compromiso de respetar la expresión artística de los demás y cuidar del mantenimiento de la propia durante un periodo a determinar. Transcurrido ese plazo se podría plantear que cada uno realizara otra obra.

El artista, cuyo legado hizo posible la creación del Centro de Arte y Naturaleza, no oculta su admiración por estos artistas urbanos, "la verdad es algunos tienen talento, al menos, por lo que yo he visto. Lo que pasa es que a veces pintan unos encima de otros y sale una porquería". El artista quiere que "dejen en paz a estos chicos" y les permitan expresarse.

Tres llamadas de los agentes

Hace algunas semanas Beulas protagonizó una anécdota que llevó hasta en tres ocasiones a la Guardia Civil a su casa. Como él mismo relata, un vecino le avisó de que unos chicos estaban pintando en el muro de su finca. Salió a mirar "y se quedaron muy extrañados cuando les dije que podían seguir. Me preguntaron si de verdad no les echaba. Les dije que por supuesto que no y les pedí que no taparan lo que estaban haciendo. Entonces me respondieron que no les quedaba mas remedio porque no había paredes y tenían que seguir pintando". La Guardia Civil, que también advirtió la presencia de grafiteros, preguntó al personal de la finca si era cierto que Beulas había autorizado a que pintaran. La respuesta afirmativa no fue suficiente puesto que posteriormente volvieron a dirigirse por teléfono a Beulas, quien personalmente les confirmó su permiso. Y aún una tercera vez, los agentes se personaron en la casa para insistir en su pregunta.

"Pero yo no salgo en defensa de todos, ¿eh?", matiza José Beulas, "sino de los que sienten esa pasión, los que lo ven como algo irremediable que tienen que hacer. Hay muchos que van a poner su firma y se acabó, solo ensucian las paredes".

Quienes conocen a Beulas no les extraña este decidido apoyo por los grafiteros y por cualquier forma de expresión artística, sobre todo si parte de los jóvenes. Él mismo tiene espíritu de grafitero. Si el exterior del muro de su finca es el soporte para las obras de artistas jóvenes, las paredes del interior también contienen dibujos, signos, símbolos… realizados por el pintor. Así, en unos muros ha desarrollado en horizontal el logo de la fundación Beulas y en otro espacio ha pintado en morse (código que aprendió cuando hizo la mili en transmisiones) las letras F, B y el signo de interrogación, "significa Fundación Beulas, ¿cuando?", y desvela, con cierta ironía, que lo hizo hace muchos años cuando el actual CDAN apenas era un proyecto.

En la propia fachada de su vivienda ha pintado una gran estrella en verde y para disimular una pequeña grieta y unos desconchones en la pared de una escalera exterior ha hecho otro grafiti, en negro y grises.

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